Mar 09, 2009
Semana de la nostalgia II. My back pages
(publicado el 22 de Sep, 2005)
¿Por qué vamos a la disquería?
Ayer me decía un amigo adicto a bajar música que se acababa de dar cuenta de algo. "Necesito comprarme un disco", me dijo mirando al piso, como quien admite una adicción vergonzante.
¿Lo decía porque quería escuchar música nueva? Para nada. Quema decenas de CD con los últimos lanzamientos. ¿Buscaba una vieja joya de la historia del pop? En absoluto. Con mínima paciencia y sin salir de casa ya reconstruyó los catálogos de todos los artistas que quiso.
¿Entonces? La verdad es que ni siquiera tuve que preguntarle. Lo miré con cara de "no necesitás avergonzarte, yo te entiendo", pero lo dejé descargarse. Sabía exactamente lo que le pasaba.
"Necesito entrar en una de esas disquerías, como las del "Hashbury" (epicentro contracultural de San Francisco), y pasar vinilos con los dedos hasta parar en uno que me guste por la tapa, sin saber qué es, y comprarlo. Llegar a casa, sacarlo de su bolsa, descubrir el vinilo, apoyar cuidadosamente la púa y escuchar... ¡Eso es lo que estaba bueno de escuchar música!"
¿Cómo no lo voy a comprender, yo que si en algo me especializo es en el subestimado arte del turismo de disquerías? Es difícil negar las ventajas de la gran discoteca online a disposición de todos. Pero es igualmente insoslayable el placer de flotar entre bateas y pulgas, de ABBA a Zappa, del pop al rock progresivo, del reggae (obvio) al surf. ¡Y para qué hablar cuando nos encontramos con una batea integramente dedicada a rubros como "cantantes femeninas alemanas de los años sesenta" (como en el caso de Opus, en la calle Bolivia, de Flores) o simplemente "miscélanea"...!
¿Y de noche? Un escritor-periodista inglés llamado Gilles Smith, amigo de Nick Hornby, es autor de un imprescindible libro titulado "Lost in music" en el que, entre otras acertadísimas observaciones melómanas, habla de "la suspención del tiempo propia de estar en una disquería de noche". Ahora mismo mis lágrimas se deslizan hacia el teclado...
Acabo de regresar de una ciudad europea (por eso la falta de actualización de este blog: olvidé llevarme anotada la clave para entrar) en la que abundan las disquerías. Las buenas disquerías. ¡Las mejores disquerías del mundo! Y una vez más repetí el ritual: buscar obsesivamente los mejores locales para entrar, detectar la batea de vinilos de reggae y ska y simplemente pasar uno por uno los discos, la mayoría de las veces sin intención de (sin plata para) comprar nada. Pero como una especie de misión en la que es importante chequear que Lee Perry esté después de Mad Professor y las cajas de Trojan con tres discos estén siempre a buen precio. "Mmm, ¿qué tenemos acá? el primero de Specials en bastantes buenas condiciones. Muy bien, ¿qué más?".
La vida es buena...
23:42 Permalink | Comments (63) | Email this | Tags: disquerías, ska, viajes
Mar 02, 2009
El loco del fuego
“Keep the fire burning, we must never let it die!”
Marc Connolly, mi mejor amigo de la adolescencia, compañero de surrealistas desventuras suburbanas, tenía entre otros hábitos destructivos el de la pirotecnia. Y, mientras encendía lo que fuera, solía entonar estos versos, los que figuran acá arriba, con jovial alegría. Como con casi todo lo otro en que Marc era bueno (robar, leer libros en velocidad, memorizar números de teléfono, pelear), yo nunca me entendí bien con el fuego. Lo puede confirmar casi cualquiera de mis amigos más tardíos, asadores de ley: lejos de incendiar nada, soy buen compañero de conversación junto a las brasas, pero ni siquiera nadie me daría nunca la responsabilidad máxima de la parrilla.
Sin embargo, existen procesos inevitables. En la Argentina, por ejemplo, tarde o temprano todo el mundo hace un asado. Y yo soy grande, así que también he hecho más de uno, a pesar de todo. Y por todo me refiero a mi franca inutilidad para demasiadas cuestiones prácticas que hacen a una buena BBQ criolla.
Pero, por alguna razón, hoy sentí ganas de reincidir. Contra lo que indica el buen criterio, compré algo de carne y chorizos y carbón, y me dispuse a aprovechar la parrilla del deck del depto playero alquilado para un verano familiar en la Costa Atlántica.
Sólo un detalle me intranquilizó: “mi” parrilla estaba ubicada prácticamente pegada a la parrilla del vecino, ocupante de un depto idéntico al mío, en una especie de arquitectura “espejo”. Deseé que no se le ocurriera a él hacer un asado al mismo tiempo ya que las dos parrillas estaban dispuestas casi como para un concurso de parrilleros de San Antonio de Areco. De coincidir en semejante faena, pensé, la humillación era segura. Fuera de eso, sin moros en la costa, el relajado aire de las vacaciones me invitaba a experimentar sin complejos…
A eso de las 20 hs, al ver el terreno libre, sin vecino a la vista, decidí que era ahora o nunca. Sin embargo, noté que bajo su parrilla, el hombre había acopiado durante la tarde un oportuno cajón de frutas, algunas ramas y papel. Pero como el tipo no estaba en casa, o eso parecía, me puse manos a la obra igual.
Improvisé (qué otra cosa podría hacer…) una deforme e irracional construcción de ramas verdes y húmedas, carbones solitarios y hojas del diario La Nación, con el agregado de unas cuantas piñas, en las que deposité grandes expectativas por un vago recuerdo de que arden fácilmente. Y rápidamente encendí todo. El desesperado conjunto se apagaba tan rápido como las ilusiones de River últimamente, y lo volvía a alimentar con más ramas verdes y más papel prensa sin mejor utilidad.
En eso estaba, casi como en un juego de niños donde no importa el resultado, cuando mi vecino salió con campechano humor a su propio deck. No nos conocíamos hasta entonces, pero nos saludamos como viejos colegas, de lo más compinches con algo de falsedad. Comencé a transpirar.
El hombre, unos diez años mayor que yo, venía armado con unas ramas gruesas, secas, nobles, dignas de un certamen de leñadores canadienses. Parecía una publicidad de “Cardón, cosas nuestras” y me imaginé que comenzaba a sonar un disco de Los Chalchaleros de fondo. Yo, que había recogido unas ramitas patéticas a veinte metros de la casa tras una brevísima y desganada exploración, le pregunté si había conseguido buena merca, intentando imitar una jerga que me es totalmente extraña. Me contestó que sí, pero que había tenido que irse “hasta cualquier lado” para hacerlo. “Es que soy un fanático de la leña. No me gusta el sabor que le da el carbón”, me tiró.
Justamente a mí, que había apelado rápidamente y sin vergüenza a una bolsa de vegetal y que ya ostentaba nariz y pómulos negros. Sólo me había faltado rociar la pira con alcohol puro, por el simple hecho de que no lo tenía a mano.
El hombre, oriundo de la Patagonia norte, resultó un experto y miraba de reojo el ardiente desastre de mi parrilla. Abrí otra botella de cerveza, miré la cara de mi hijo y me dije que era todo o nada. Siempre con la cara pintada a lo Rambo, ensayé la embestida final. Iría con todo lo que tenía: más ramas y más papel con diversos foco ignífugos en posiciones estratégicas; y replantearía la ubicación de tres grandes trozos de carbón que hasta ahora parecían contemplar las llamas casi con frío, desde la periferia de la parrilla. Una revista Pronto apoyaría con oxígeno el ataque total.
La Gran Ofensiva de las 21 hs funcionó y en minutos tuve un fuego poco ortodoxo pero convincente al fin. Mientras mi vecino, con toda pulcritud, organizaba sus brazas de diseño, creo yo que maldiciendo a estos porteños carapintadas del asado.
Dos horas después, él se comió un pechito de cerdo que debió estar fantástico. Yo, tras apenas unos minutos, disfruté de unos churrasquitos de cuadril con sabor a victoria. Marc, éste te lo dedico.
13:08 Permalink | Comments (55) | Email this | Tags: asado, vacaciones, vecinos, ska, early reggae
Feb 21, 2009
Qué pasa en Barrankilla: vísperas de Carnaval
00:27 Permalink | Comments (74) | Email this | Tags: carnaval de barranquilla, ska, viajes, galapa
Feb 20, 2009
Qué pasa en Barrankilla
¿En qué se parecen los aeropuertos del cielo y del infierno? Fácil: en los dos te reciben con una cerveza bien helada. Mientras procesan la complejidad de semejante revelación, digamos que existe un tercer aeropuerto donde, mientras esperás recoger tu equipaje, te ponen en la mano una birra fría como Dios y el mismo Demonio mandan: el de Barranquilla, capital del Caribe colombiano y cuarta ciudad del país de Juan Valdez, justo a mitad de camino entre Santa Marta y Cartagena.
Para mí fue toda una sorpresa. Estoy más acostumbrado a los oficiales de migraciones que varían de lo desatento a lo desagradable. Aunque es cierto que el vuelo en Avianca de una hora veinte desde Bogotá ya había dado algunas pistas del clima barranquillero. Para empezar, la mitad de los pasajeros venía tomando whisky, por obra y gracia de una promoción especial de la etiqueta local Old Sparr, u “OldSparcito”, como decía mi vecino de asiento. Y por algo bastante más
curioso aún: un concurso de chistes a bordo. Sí, el comandante organizó el certamen. Por el sistema de sonido, cantaba un asiento. Por ejemplo, “24 C”, y ahí le llevaban un micrófono al del 24 C para que contara un chiste. Si lo hacía bien (o mal, en realidad), se llevaba un premio, que podía ser una lapicera o una gorra
con el logo de la compañía aérea. Y así. Pasaron un par de chistes que no entendí y hubo otro anuncio, esta vez del piloto: “Tripulación, por favor suspender la actividad. Estamos iniciando el aterrizaje”.
Barranquilla esperaba ahí abajo con 34 grados a la sombra y casi ni un árbol a la vista, pero, como ya se dijo, con una cerveza Aguila, además de bandas de tambores y trompetas por todo el aeropuerto. Es que son días de Carnaval y Barrankilla es, además de la tierra de Shakira, la capital del Carnaval colombiano. Es más, algunos (sobre todo los barranquilleros) dicen que este es el segundo carnaval en importancia después del de Río. La primera impresión no fue para tanto. Esta noche fue La Noche del Río, es decir un concierto libre y gratuito en la plaza del Museo del Caribe donde tocaron ocho bandas bien roots de distintos pueblos ribereños, es decir de la cuenca del río Magdalena, el más importante de Colombia, que desemboca en el Caribe justamente en Barranquilla, que es una ciudad moderna, desarrollada gracias al comercio y su
estratégico puerto de mar y de río. Pero en La Noche del Río no habría mucho más de mil personas en un clima más bien familiar. Y eso que cerraría la velada Totó La Momposina, que sería algo así como la Miriam Makeba colombiana, es decir la voz más exportada de la música tradicional. Ví a algunos de los conjuntos, como Paito y Los Gaiteros de Punta Brava (acá las gaitas son gaitas negras, que suenan más a quenas que a bagpipes) y tomé algunas Aguilas más, a un dólar la unidad, y deambulé por ahí jugando un poco al Anthony Bourdain sin onda ni cámara de tv y me fui a dormir cuando en la plaza había cada vez más gente, alguna de ella portando hasta botellas de Oldsparcito. Quién sabe cómo terminó la cosa. Quién sabe cómo va a terminar.
13:20 Permalink | Comments (2) | Email this | Tags: carnaval de barranquilla, ska, viajes
Feb 10, 2009
Young, Gifted and (Pauline) Black!
¿Qué Pauline nos tocará ver? ¿La eterna rude-girl-icon, three-decade-heroine, supreme-lady-of-ska? ¿O esta versión, más "Soul Sista", sin pork pie ni Fred Perry, de este video apenas un año?
15:39 Permalink | Comments (174) | Email this | Tags: ska, pauline black
Oct 22, 2008
80 mil palabras
Ultra Bar; Buenos Aires, 21 de octubre de 2008
En vivo: Los Chiflados, Satélite Kingston, Ska Beat City. DJ: Martín Cueto, Visón.
Coordinación de producción: JuanBrass. Sonido: Fabián & Nacho.
Puesto de libros: Adrián Unión y Difusión/Unión Respeto y Ska.
Con la presencia estelar de integrantes y ex integrantes de: Chiflados, Satélite, Ska Beat City, Oxidados, Espías Secretos, Nuevas Raíces, Dancing Mood, Sombrero Club, Dulces Diablitos, Aggrotones, Gordos Olímpicos, Staya Staya, Intocables, Pinche Cabrón, Correcaminos, Insurrectos, Kabuto y Servicio Secreto, entre otros.
Este es nuestro club.
18:33 Permalink | Comments (118) | Email this | Tags: ska, los chiflados, satelite kingston, ska beat city
Sep 10, 2008
Y The Beat???
Specials y Madness lograron algo rarísimo: que en el ska todos seamos de River y de Boca. No hay debate posible. A todos nos gustan los dos, y casi por igual. Selecter también está fuera de discusión. Es la tercera pata de la trilogía, cómoda.
Pero, al menos en este blog, poco y nada se habla de… ¡The Beat! Hasta de Bad Manners se ha dicho más, seguramente por la ventaja de que tocaron en Buenos Aires (y, atención, que puede haber novedades…).
Y, sin embargo, me parece que el verdadero “cuarto grande” del ska británico es la banda de Wakeling, antes que la de Buster B.
Hay mil cosas que me gustan de The Beat. Pero me parece que tienen un mérito en particular, sobre todo. Y es el de haber funcionado, desde el ska, como “puerta” hacia otro universo musical.
Me explico. The Specials, con “Guns of Navarone”, te presentaban a los Skatalites. Uno venía escuchando el ska post punk de Coventry y de repente se encontraba con este instrumental poderoso, cinematográfico, épico,y descubría que el ska original era jamaiquino y bastante anterior a fines de los setenta, y que sonaba más bien jazzero. Algunos ya casi ni nos acordamos, pero alguna vez nos pasó eso.
Con The Beat o The English Beat ocurría algo parecido, pero con otro género, con otro mundo. Un día te enterabas que el “power rocksteady” de “Tears Of a Clown” era en realidad un cover. Una mínima investigación te linkeaba rápidamente a Smokey Robinson. Y ahí podían pasar dos cosas (por lo menos): 1. que te enteras que existe una música increíble llamada soul. 2. que, si bien ya sabías que había algo llamado soul, ahora supieras que en realidad esta música podía ser mucho mejor que la versión ultraliviana que habías escuchado en las FM argentinas. Bienvenidos a Motown…
“Tears” pertenece, además, a otro género: ese selecto tipo de canciones que, en cuanto terminan, pueden lograr que el oyente la vuelva a ejecutar inmediatamente. Es así de buena. Tanto en su versión The Beat como en la original, que tantas satisfacciones le dio a Smokey que incluso intentó seguir la racha con otro hit lloroso: “Tracks of my tears”.
Todo esto se refiere al “efecto” que produce esta monumental canción. Pero también es interesante su “contenido”. Curiosamente, Smokey cita en la letra a “Pagliacci”, nada menos, la ópera de Leoncavallo en la que el protagonista, payaso, llora detrás de su maquillaje. De ahí la clásica introducción, irresistible, que suena medio circense y que, de hecho, no sé si no será también una cita a la partitura de la obra Leoncavallo.
Gran decisión, la de The Beat, versionar a Smokey y abrir esta puerta del Two Tone a Motown, sello que al fin y al cabo fue una gran inspiración para la empresa de Jerry Dammers… Es un buen ejemplo de la importancia que, a veces, puede tener un cover, cosa que a veces es muy subestimada y hasta ninguneada. Si algunos covers nos salvan la vida!
La onda soulera de The Beat obviamente no se agotó ahí. Y alcanzó puntos bastante altos, muy ligados al pop. Por ejemplo en el pegadizo single “I Confess” (orgullo de mi colección vinílica!).
Creo que “Tears of a clown” fue el primer single de The Beat, y llegó a salir por Two Tone,
aunque ellos después armaron su propio sello, Go Feet. Lo curioso es que The Beat es básicamente considerada una banda de ska, aunque en realidad hayan grabado poco ska y mucho más reggae y soul. Como pasa en otros casos, nunca lograron mucha adhesión del público reggae, al menos fuera de Inglaterra (y quizás adentro tampoco), aunque sí parecen haber inspirado a las bandas norteamericanas de principios de los ochenta, que solían sonar más a The Beat que a Specials.
¿Cuestión de imagen? Por ahí sí. No por nada, dos de ellos (Steele y Cox) armaron después Fine Young Cannibals, banda que supo ponerme bastante nervioso con su “She drives me crazy…!” a fines de los 80, a pesar de su leve estética modernista (en esos tiempos, uno se conformaba si en un video aparecía medio segundo de modernismo o, aunque fuera, la palabra ska). Es decir que, de rastas (o “reggaeros”!), los tipos tenían poco y nada, aunque sabían mucho...

A continuación, otras cinco arbitrarias razones para amar a The Beat:
- Instalaron la imagen prototípica de la rude girl como hoy la conocemos, con su famoso dibujo tan usado y abusado en el mundo entero. La novia de Jabsco!
- Rescataron a Saxa, algo así como el Rico Rodríguez de The Beat.
- Por distintos lados y formatos, fueron quizás los que mantuvieron más viva, en el tiempo, la llama Two Tone.
- La guitarra "gota" de Wakeling.
- Ranking Roger, la contracara toaster de Wakeling. Si acá mismo, en el blog, se celeb
raba el contraste Terry Hall-Neville, en Specials, qué decir del britpopero Wakeling con el toasting-huracán de Roger...
Lástima que ese programa de VH1 que trata de reunir bandas separadas terminó con ellos... En fin, la televisión te termina matando.
06:40 Permalink | Comments (292) | Email this | Tags: The Beat, Leoncavallo, ska, argentina
Jul 28, 2008
La banda del día después
Virrey del Pino. Más sorpresas en la desperdigada "escena" ska local, donde parece que hay diez bandas que no se conocen entre sí!
Hay algo 80toso y 90toso acá, no? ¿Los Alphonso S'entrega post-Cafres, post Sergio Pángaro? Entiéndase esto como un elogio...
Cueto había posteado el myspace acá hace un tiempo. Va de nuevo para el que quiera verlos en vivo, porque hay un par de fechas anunciadas:
http://www.myspace.com/virreydelpino
16:45 Permalink | Comments (109) | Email this | Tags: Virrey del Pino, ska, Buenos Aires
Jul 01, 2008
Y tus & Go!



Satélite Kingston y un nuevo debut, con Joan-Barracuda-El Javelin Ninja-Plomo al Hampa, en las cuatro cuerdas, en Ituzaingó. Este viernes tocamos en la Clandestina XL, en el Teatro de Federico Lacroze, con Dancing Mood y Raly Barrionuevo (?) y al día siguiente, sábado, en San Justo. Intensified!
PD: como habrán visto, lo del Planetario, hoy, es oficial...
(fotos por Simona Sánchez)
15:00 Permalink | Comments (127) | Email this | Tags: Ska, Satelite Kingston, Clandestina, Dancing Mood
Jun 14, 2008
Diez cosas que sé
1. Que mañana, sábado, con Cueto, Lucho Griguol y Mariano de Sombrero Club, vamos a estar poniendo ska, ska y algo más de ska, de toda época y origen, en ese bar que se parece tanto a la casa de un amigo y que se llama Alabartola, más o menos desde la medianoche. Están todos más que invitados. Y es gratis!
2. Que Riddim, con “Preparen, apunte, fuego”, hizo su mejor disco hasta la fecha. Y uno de los mejores discos de reggae de acá que hay, ahí, junto con los primeros de Los Cafres y un par más.
3. Que hacer un libro no es cosa de niños. Ni siquiera de niños de 35 años. Pero es posible, con una pequeña ayuda de los (rude boys) amigos y del maestro del diseño Fabu.
4. Que poco antes de la internación mediática, Charly García se trenzó a escupitajos en algún backstage con Marcelo Pocavida, luminaria punk, ex Los Baraja, Cadáveres y, creo, Tumbas NN. Se habló mucho de este tema, pero no precisamente en los noticieros…
5. Que Satélite Kingston tiene nuevo bajista: Joan, se llama el nuevo heredero del irremplazable Cotter. Pero este Joan trae lo suyo, desde su natal… ¡Venezuela! Estoy ansioso por el “redebut” que haremos el 4 de julio en las fiestas Clandestinas…
6. Que The Crabs Corporation estaría por lanzar su primer disco (single) en vinilo y en Europa… Ojalá sea el primero de muchos.
7. Que murió Bernardo Neustadt. Y que algunas coberturas de esta noticia, en los diarios porteños, tuvieron dos características: 1. Le pegaron duro al difunto. 2. Lo paradójico fue que lo hicieron de manera… notoriamente antiperiodística.
8. Que me gustó el show de Pablo Moses y el comienzo del de Don Carlos, el sábado pasado en Niceto. Aunque me fui más o menos por la mitad de Don Carlos. Me gustó cómo cantó Moses y cómo bailó Carlos. La banda brasileña no hizo mal papel, aunque al principio el sonido dejaba que desear. Sonaban “brasileños”, eso sí… Se habían agotado las entradas. ¿Cómo puede ser?
9. Que Liniers llegó a la tapa de Inrockuptibles.
10. Que esta entrevista a Lynval está muy, muy bien: http://www.rockersrevolt.com/2008/06/09/the-rockers-revolt-interview-with-lynval-golding/ Y que la MOJO nos vuelve a tratar bien: el nuevo número trae nota a Prince Buster y CD de versiones de temas de Paul Weller...
01:45 Permalink | Comments (108) | Email this | Tags: Prince Buster, Neustadt, ska, Charly Garcia, The Crabs, Satélite Kingston









