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  • Exclusivo! The Specials en NYC!

    IMG_20170609_221259910.jpgViernes 9 de junio de 2017, Brooklyn, NY

    Las luces se apagan, empieza a sonar una orquestación de cuerdas grabada, en modo suspenso. Estoy a un minuto, como mucho, de ver a los Specials por primera vez. En la destacada sección Two Tone del álbum musical de mi vida, ya están tildadas las figuritas difíciles de Bad Manners, Madness y Selecter. Falta The Beat. Y estoy por abrir el sobre en el que ya sé que vienen Terry Hall y cia. ¿Cuántos alrededor mío estarán en la misma situación?

    El Brooklyn Steel parece ser una ex fábrica de ladrillo a la vista reciclada en sala de conciertos con todas las prestaciones, decorada con ventiladores industriales y máscaras de soldador. Deben entrar más de mil personas, pero no está llena. Queda en la calle Frost, de Brooklyn, por supuesto, uno de los cinco distritos que componen Nueva York, el que está al sur de la isla de Manhattan.

    La entrada cuesta 50 dólares. En la puerta, los de seguridad se manejan como estudiantes de hotelería en Suiza. A uno le preguntamos antes de entrar si en el lugar servían comida. “Lamentablemente no, pero si así lo desean puedo darles algunas recomendaciones en la zona. Por favor, háganmelo saber”, nos dijo con mueca de botones del Ritz. Al que, ya adentro, le compramos la remera oficial nos trató con la misma deferencia y cobró con tarjeta de crédito por medio de un Ipad. En la barra se hicieron de nuestros dólares a cambio de cervezas Blue Moon como si se tratara del bar de un club de caballeros en Cambridge.

    Como si algo de eso importara cuando los tipos aparecen en escena y se terminan las cuerdas. Y el baterista nuevo, un “afroamericano”, marca los primeros golpes de… ¡Ghost Town!

    Hay que tener mucho repertorio, un largo resto, para salir y tirarle al público, en la cara, semejante bestia. La mayoría de las bandas del universo, en el milagroso caso de contar con un Ghost Town en la manga, después de eso deberían saludar e irse a casa. Para los Specials, en Brooklyn, en junio de 2017, ese es sólo el aperitivo. Les queda mucho más.

    Desde el comienzo, los roles se reparten muy claros entre los tres Specials que siguen a bordo. Lynval tira de la banda y es el enlace enérgico con el público. No sé si será así realmente, pero parece el responsable de que estos tours se concreten. Lo imagino haciendo los llamados, en la previa. Y ahora va de un lado a otro del escenario, arenga a su compañeros y al público, está en llamas.

    IMG_20170609_221327342.jpgHorace Panter no dirá una sola palabra, ni una, durante todo el show, aunque sí se lo notará por momentos conmovido. Y definitivamente es el que sostiene la estructura musical del asunto, como una especie de defensor central aguerrido. Su bajo predomina en la mezcla, eso también es notorio.

    Terry Hall, en cambio, se agarra del micrófono como si ese fuera el único recurso para no salir corriendo en la mitad de cualquier tema.

    La voz de Coventry está entre dos opciones: el ataque de pánico y la sorna. Y en su caso nadie podría decir que esas sean alternativas excluyentes.

    A Ghost Town le siguen Friday Night, Do Nothing, Stereotype, Man at C&A, Blank Expression. La estrategia es un primer tiempo a tempo reggae. Eso recién se corta con Rat Race.

    Entonces Lynval tiene su momento con Why y con una versión minimalista de la minimalista Redemption Song, junto con el guitarrista nuevo. Me cuesta considerar esa elección a la altura de la leyenda Special. Pero por otro lado supongo que esa misma leyenda es la que permite hasta semejante obviedad Marleyana. Tampoco entiendo al guitarrista nuevo. No es Roddy, desde ya. Y está bien no haber tomado a un imitador de un músico genuinamente único. Pero, ¿qué tal al menos alguien filo-ska? ¿Filo reggae? Tengo la sensación de que con el tecladista de barba hipster y los vientos la pegaron un poco más. Pero este guitarrista… ay.

    Terry Hall no está del todo convencido con lo de Redemption Song, se ve. Cuando vuelve al escenario le dice a Lynval: “Eso fue hermoso. Eso fue... muy Celine Dion”. No creo que haya sido un elogio. Y me recuerda a esas veces que, en una banda, tenés que tolerar ciertas cosas de tus compañeros (en mi caso, quizás más bien mis compañeros de mi…). Lynval sonrió. Tampoco mucho.

    Lo bueno es que el tributo semi acústico a San Marley da paso a Nite Klub, Dawning of a New Era (otro favorito personal), Gangsters (ay) y Concrete Jungle.

    IMG_20170609_215310364.jpgTerry Hall sigue con su show aparte. Se presenta: “Hola, mi nombre es Terry Hall y soy maníaco- depresivo”. Uno podría pensar “exagera, hace un papel”. ¿Pero qué pasa cuando llevás casi cuarenta años haciendo el mismo unipersonal? Más que una actuación es el rol que te permite funcionar en el mundo, el angosto espacio que encontraste para circular en esta vida. La mayoría de los maníaco-depresivos calculo que nunca encuentra esa brecha. A este, dentro de todo, le fue bien. Así está, pantalón y camisa negros, encorvado y panzón. Robert Smith fumado. Prácticamente inmóvil. “Antihéroe” sería poco. La copia negativa de la estrella de rock. Y así y todo, la ecuación le funciona. Esta ecuación le salvó la vida, eso es oficial. En algunos pasajes hasta parece entreverse que así lo entiende él mismo, que por eso aguanta estar ahí, a pesar del dolor inexplicable, que, cuando se transparenta, conmueve.

    Rudie, Monkey Man, Enjoy Yourself. Todas increíbles. No queda tanto de “aquellos” Specials, pero lo que queda es extraordinario.

    Recién en esa recta final, el correcto público neoyorquino reacciona en serio. Se arma un mini pogo, se ven más sonrisas emocionadas. Se me pasó mencionar antes que estamos rodeados por tipos solos o de a dos, de entre cuarenta y cincuenta años. Muchas Fred Perrys y Martens nuevos. Sospecho de algunos padres de familia-oficinistas en un fin de semana excepcional fuera de casa. No los critico. Los entiendo. Simpatizo, te diría. Pero extraño un poco a “los otros”, que podrían ponerle más garra a la platea.

    IMG_20170609_223212206.jpgYou Are Wondering Now. Veo la lista en el monitor de Lynval. Es un spoiler, esto se termina. Now, you are on your own. Afuera, Brooklyn, un lugar extranjero. Caminar despacio hacia la estación de subte. El álbum está casi completo, quemen el álbum. Specials.

  • Satélite Kingston, 20 años: cuatro fotos en blanco y negro

    IMG_20170526_094723118.jpg

    Fue hace 20 años. El primer show de Satélite Kingston. Con las Plantas de Shiva. La primera formación, claro: Alejandro Pribluda, en guitarra y voz. Andrés Cotter, bajo. Sebolla Paradisi, batería. Hugo Lobo, trompeta. Juan Manuel Ramos, saxo. Daniel Flores, teclado.

    ¿Qué recuerdo de esa noche? No voy a chequear ningún dato para escribir esto. Ni siquiera le voy a preguntar a Cotter, que 20 años después está siempre ahí en línea para responder.

    La mayoría de mis recuerdos son en blanco y negro. Porque la mayoría de mis recuerdos son en fotos blanco y negro. No es tanto lo que recuerdo directamente como lo que recuerdo por las fotos que tengo de esa noche y que miré mil veces. Porque ese día de mayo de 1997, la noche del primer concierto de Satélite Kingston, fue también la noche de la primera sesión de fotos de la banda.

    Mis amigos Miguel Palacios y Carola (hoy en Bariloche) en ese momento experimentaban con la fotografía y se ofrecieron a retratarnos antes del show. Seguramente, después de la prueba de sonido. 9, 10 de la noche.

    Todo esto ocurría en el barrio de Colegiales, en una casa que se alquilaba para fiestas. Miguel y Carola nos sacaron fotos a pocas cuadras del lugar, en un puente ferroviario sobre las vías del Mitre. También en una esquina en la que había un antiguo buzón, de los colorados. No es que recuerde nada de eso, pero todavía tengo las fotos dentro de un sobre de papel fotográfico Ilford tal como me las entregó Miguel unos días después. Estamos todos impecables: Martens, sombreros, trajes, camisas. Ale tiene unos pantalones escoceses. Yo, un traje oscuro de tres botones. Cotter, los zapatos two tone que heredó de uno de los Intocables, creo. Juan es el único de corbata.

    El problema es que sólo sacaron fotos antes del show. Del concierto no hay nada. Por lo tanto, del concierto no recuerdo nada.

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    Ahora ni siquiera tengo las fotos conmigo porque se las pasé a Nano, actual trompetista de Satélite, para un proyecto en el que estamos trabajando. 20 años después. Pero imposible olvidar mi favorita: es una foto difusa, no sé si mal sacada o mal impresa, durante la prueba de sonido. Ahí se ve el escenario de un metro de altura, medio precario. Apenas se distingue a Cotter y a Ale Pribluda, tocando. Los demás somos manchas grises. Pero delante del escenario hay una silla de madera y sólo dos personas. Uno es Martín Cueto y el otro era un pibe que venía siempre a vernos, pero no recuerdo el nombre. Entiendo que tiempo después se hizo evangelista, ¿puede ser? Podría ser. Los dos tienen sombrero. Me encanta esa foto y la usamos para la contratapa del libro “La manera correcta de gritar”. Gran foto de contratapa de libro.

    Me gusta mucho esa imagen porque creo que representa bien algo del ska. Cierta soledad de sus fans…

    Otros recuerdos de esa noche tampoco son memorias de esa noche sino de cosas que me contaron años después. Por ejemplo que DJ Simón fue uno de los DJ. O que estuvo ahí Mariano, de Sombrero Club. Lo curioso es que no sólo olvidé lo que pasó esa noche sino que también olvidé mucho de lo que me contaron después que ocurrió…

    ¿Qué habremos tocado? No es que lo recuerde sino que puedo deducirlo: “Dulcinea” y “Sigo Igual”, los dos temas que grabamos para el compilado “Skamanía”, de esa época. Probablemente “Lamento del río” y “Locura de octubre”, dos de los que grabaríamos en el primer disco. ¿Covers de Bad Manners y Specials? Seguro. ¿“Mensajes”? Realmente no tengo idea, no sé si ya lo teníamos listo.

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    Sé que el lugar se llenó. Fue toda una sorpresa. Si bien Cotter, Sebolla, Juan Manuel y yo veníamos tocando juntos en Riddim, este era un debut de otra historia y no sabíamos qué esperar. Vino una cantidad de gente que incluso hoy significaría un éxito para Satélite (¡!). Fue una noche de euforia. No sé si eso es un recuerdo o una sensación. Durante años, incluso hasta ahora, me encuentro con gente que me comenta que estuvo ahí. Augusto Clash, por ejemplo.

    Todos los músicos de esa noche, los seis, hoy vamos por caminos diferentes. Soy el único que sigue en Satélite, aunque sinceramente siento que de algún modo Satélite sigue siendo “su” banda. Hay varias razones para eso. Una, es que Satélite sigue existiendo y sigue haciendo básicamente la misma música que entonces (aunque creo realmente que lo hacemos un poco mejor). La otra razón es que todos esos músicos siguen también escuchando “esta” música. De eso no me olvido.

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  • Cinco buenas razones para reactivar un blog

    Sin mayores excusas por los tiempos de baja inactividad, acá va media docena de razones, entre muchísimas otras, para volver a entrar en Satelite-In-Blog-"diez años":

    guerra.jpg1. Guerra: anoche (jueves 19), en el gran anfiteatro de Parque Centenario se presentó "Guerra", un musical con Fermín Muguruza (Kortatu, Negu Gorriak, etc), Albert Pla y otro que no recuerdo como se llamaba, de todos modos en un rol secundario. A pesar del frío y de algunas dificultades de sonido, propias de semejante espacio, el espectáculo estuvo muy bueno. Muy interesante, que Fermín se anime a algo tan nuevo y tan difícil, como sostener un espectáculo así, casi solo en escena, cantando canciones sobre pistas, "actuando" en una puesta de pantallas y efectos digitales, con los que interactúa con una coordinación muy ensayada. Se lo veía un poco duro, sí, pero en un muy digno papel. Pla, por su parte, mejor, más suelto, con un personaje más trabajado y definitivamente muy gracioso. La obra tiene el contenido social (antibelicista, sobre todo) que se puede esperar de Fermín. Como leí en un diario, "Guerra" es un musical hecho por tipos que odian los musicales, para un público que ni loco iría a ver el Rey León. Creo que ya no se puede ver por acá, así que la recomendación no servirá de mucho...

    2. Los Hamptons: qué bueno que finalmente haya salido "So What?" el disco de esta banda, tan diferente a todas. Si no los conocen, se los presento: es una banda que no tiene tres cantantes sino un trío, al frente. La apreciación es sutil, pero importante. No se trata de tres vocalistas sino prácticamente de una unidad con tres cabezas. Algo así. Cantan, como nadie más lo hace acá, rocksteady. Y este es su primer disco, que lleva ya un tiempo grabado (en hamptons.jpgKingston Factory, dónde más) y finalmente ve la luz. Incluye versiones de tríos vocales jamaiquinos y también algunos temas propios, tanto en inglés como en castellano. Y ahí toman un riesgo: mezclan rocksteady bien "tradicional" con letras en las que mencionan a Jujuy, San Luis y hasta el Trapiche malbec! El resultado puede poner en guardia, al principio, pero termina funcionando muy bien, si uno no es un ortodoxo. Me alegra mucho que finalmente llegue el disco debut de una banda que conocí hace unos siete u ocho años leyendo el fanzine de Kevin de Aggrotones, nada menos. Nota al pie: que el imponente trabajo de las voces no te impida escuchar las muy buenas guitarras. Discazo.

     

    gigantes_magneticos_powerofchoice_cover.jpg3. Gigantes Magnéticos: "Power of Choice" es otro gran disco para reconfirmar el alto nivel de la producción de música "a la jamaiquina" en Buenos Aires. Un seleccionado de talentos: Pety, de Riddim; Nico, de Riddim y Satélite Kingston; Jochi, de Aggrotones y varios etc; y siguen las firmas estelares, incluyendo a Val Douglas (Skatalites) en todos los bajos. Hay muchas cosas positivas para decir sobre este gran disco y de hecho ya lo he escrito en la contratapa. Pero agreguemos acá que el arte es, sin vueltas, el mejor que se haya visto en una edición de origen argentino (más allá de que este vinilo salga por un sello francés y otro español). Es realmente impresionante y el formato LP le hace justicia, por suerte. Disco del año, hasta el momento sin rivales (hey, "Todo el tiempo", de Satélite, salió el diciembre del año pasado!)

    4. Mash: imperdible restaurante de curry en San Telmo. Calle Defensa al 1300 (nueva locación, antes estaban en la calle México). Con el buen criterio de no catalogarlo como "indio" sino como "British". Porque a eso se dedican: a la versión británica de la comida india. Carta corta, de diferentes curries, y no mucho más, pero tampoco lo necesitan.

      5. Calexico. El jueves 9 de junio vuelve a tocar en Buenos Aires esta tremenda banda yankee. Que hasta ahora creía que nada tenía que ver con lo Jamaiquino que suele convocarnos en este blog, sino que cultiva un sonido bien fronterizo ente el soundtrack, el alt country y una especie de world music imaginaria. Sin embargo... escuchen: 

     

  • Ahora todos van a leer tu remera # 12: Madrid me mata, en siete pasos

    DSC_0050.JPGPrefiero no mirar el velocímetro, pero adivino que vamos bastante rápido por el Paseo de la Castellana en la Vespa 74 azul de Toni Face, con frío de madrugada y una fina lluvia de despedida del invierno, rumbo a la zona de la estación Colombia. Me preocupa un poco a estas horas la aptitud de Toni para manejar. Entonces fijo la vista en su casco, sigo sin mirar el velocímetro y me concentro en lo que pasó en las últimas diez horas, desde que llegué a Madrid y el mismo Sr. Face me buscó en el aeropuerto de Barajas.

    1. Casa Mingo. Mediodía. A menos de una hora de aterrizar en Madrid, estamos con Toni y Davo (ex saxo de la banda Lord Kaya & the Kinky Coo Coo’s, de Barcelona) en esta taberna asturiana fundada en 1888 sobre el Paseo de la Florida. Toni pide sidra y la sirve desde todo lo alto que da su brazo derecho y la ataja bien abajo con su brazo izquierdo, en un único vaso que va rotando entre los tres. Hay que tomarla de un trago y tirar lo que sobra al centenario y curtidísimo piso de madera. Acompañamos la sidra con queso Cabrales, que es como un roquefort asturiano. Lo pisamos, lo salpicamos con sidra y lo comemos con pan. Vaciamos, entre los tres, cinco botellas.
    2. Café Manuela. Pasamos a este elegante reducto de Malasaña, como para probar algo dulce. Pedimos variedades de café, torta de chocolate y... whisky. Deben ser las 6 de la tarde.
    3. Casa de Toni. Está bajando la temperatura, así que vamos a procurarnos abrigos. De paso, miramos algunos videos (uno hilarante de los Granadians y el de John Holt con orquesta filarmónica). Ron con hielo.
    4. La Antigua Huevería. Regresamos a Malasaña para encontrarnos con un argentino, Esteban Rial (ex Perdedores Pop, actual Esteban R Esteban), y con el Chino, que en verdad es madrileño. Compartimos unas cervezas mientras miramos los goles de la fecha (sin sonidote la tele, pero con música de AC/DC) en este pequeño bar sin mucho más que nuestra tertulia, una barra y una máquina expendedora de cigarrilos (vacía).
    5. Louie Louie. Prácticamente frente a la Huevería, este garito parece un museo con sus paredes cubiertas de memorabilia rockera, desde posters autografiados de Beatles hasta fotos de prensa de los Young Fresh Fellows pasando por un disco de oro de R.E.M. y varias guitarras quién sabe de qué héroe del indie madrileño. Cervezas y ron con Coca hasta que llega una vecina, en bata, para exigir que bajen la música.
    6. La Vía Láctea. El ambiente de este sitio recuerda al viejo Podestá, de Palermo, pero con primer piso en lugar de sótano. Decoración ochentosa, buena música y una barra de la que parten más tragos y cervezas. Siguen sin dejarme pagar nada.
    7. Garaje Sónico. Sin mucho resto que digamos, llegamos al más punky de los antros, con la ventaja de contar con su dueño entre nuestras filas (no lo tenía identificado, pero ya venía con nosotros desde tres bares atrás). Nos reciben con Cock Sparrer y La Polla Records. Sí, más cervezas y "cubatas". El anfitrión nos regala camisetas con el logo y la dirección del local, pero nos advierte: "Mejor que no las usen para dormir, como hacen todos".

    Más tarde, después de la loca travesía en la Vespa 74 azul, Toni, con la remera del Garaje Sónico puesta, está listo para ir a dormir. "Estuve hablando con una chica griega en el Garaje Sónico, pero no me acuerdo de nada más", me dice.

    Marzo 23, 2006

     

  • Flores en la basura (canciones encontradas 2015)

    Hace tiempo que Satélite In Blog no comparte un compilado de música nueva. Para retomar la tradición, bajá acá el compilado Flores en la basura. De esto se trata:

     

    Canciones encontradas/Razón de ser

    De día trabajo en un diario de Buenos Aires. Aunque compro, escucho y toco música y escribo sobre ella y hasta me hago el DJ cada tanto, nunca estuve en la sección Espectáculos de la redacción y siempre cubrí otros temas.

    Cada vez que paso junto a los escritorios de los especialistas en cine, rock, tele, etcétera, miro de reojo. Me llaman la atención las pilas de CD junto a las computadoras de los críticos musicales. Después de décadas de perder tiempo y dinero en disquerías de por lo menos 25 países, no consigo imaginar cómo será vivir con acceso ilimitado y gratuito a más música envasada de la que humanamente se puede llegar a escuchar.

    trashcd.jpgCada tanto, estos periodistas especializados dejan sobre una mesa neutral, cerca de los ascensores, los CD que reciben como promo y que por algún motivo no les apetecen. Algo, en el fondo, los previene de tirarlos al tacho. Así que parte de mi rutina laboral consiste en rondar esa mesa de saldos por si hay novedades, algo salvable, para escuchar. Tal es la medida de mis ambiciones profesionales en la cúspide de la corporación mediática. “The art of free-shit getting”, como decían los Beastie Boys en una nota-manifiesto de su vieja revista Grand Royal (tapa Lee Perry).

    Del 99 por ciento de las inspecciones no sale nada. Pero el sabor de los raros hallazgos producidos en ese otro uno por ciento (quizás menos) es… indescriptible.

    “Flores en la basura” compila las mejores canciones de rock hecho en Argentina que rescaté de esa mesa. Exclusivamente canciones perdidas, condenadas, marginadas, rechazadas, desestimadas por los expertos y al mismo tiempo (miren qué paradoja) intensas, lindas, sentidas, logradas o por lo menos interesantes, cuando no sencillamente increíbles.

    Cuesta entender las circunstancias en las que alguien flipearía entre cajitas, se detendría ante la de Viajantes o la de Norma o la de Gigio y entonces negaría con la cabeza, severo o aburrido, y las depositaría en la Mesa del Olvido sólo para darse vuelta y regresar despacito a su escritorio y dedicarse a asuntos más trascendentes. ¿Quién en su sano juicio podría abandonar, así nomás, el brillante debut de Los Planos o un CD rubricado con un nombre del tenor de “Mutantes del Paraná”? Es difícil dimensionar la pérdida de haber tenido entre manos una canción como “La hora de los magos” y… haberla soltado, para siempre, sin escucharla.

    A muchas de esas cajitas las sigo viendo ahí, en la mesa, después de tiempo, sin que nadie las levante. Unas pocas, en cambio, están en mi poder, felices, entre otros cientos de cajitas y sobres de cartón, contentas de convivir ahora en un hogar adoptivo donde son queridas y atendidas y valoradas. “Flores en la basura” es esa segunda oportunidad que parecía imposible desde la desolación de la Mesa de Saldos y que, justo por eso, suena aún más valiosa. Es una antología de canciones recuperadas para melómanos de buen corazón.

    Compilado por D.F. para Satélite-in-Blog

    BAJAR

    1. Viajantes. Hablar con vos.
    2. Crema del Cielo. Éxito.
    3. Pelea de Gallos. El rock vive de mi.
    4. Mutantes del Paraná. I Want To Break Free.
    5. Sol Pereyra. Tita.
    6. Daniel Melero. Líneas.
    7. Norma. 6 AM.
    8. Los Animalitos. Mi cumbia.
    9. Gigio. Amapola.
    10. Las Pelotas. Como se curan las heridas.
    11. El Vértice. Perros de basura azul.
    12. Los Planos. Odio decir.
    13. Emanero. La vida.
    14. Las Diferencias. Quiero saber.
    15. Viajantes. La hora de los magos.
    16. Ararat. Tres de mayo.