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Satélite-in-Blog

  • ¿Dónde estabas en 1999? Bad Manners, ayer & hoy

    21768157_493392464362912_5975110347514349232_n.jpgEl primer show de Bad Manners en Buenos Aires, en junio de 1999, es uno de los más legendarios en la historia del ska porteño. Tuvo de todo: lo bueno, lo malo, lo feo y los excesos.

    A pocas horas del demorado y esperadísimo segundo round en el marco de la Ska Unity algunos de los presentes (incluido el guitarrista de BM entonces!!) aquella noche 18 años atrás, recuerdan... lo que pueden.

    Es importante poner en contexto que la vista por un único concierto derivó en una fiesta más "intimista" en la primera sede del Salón Pueyrredón, en la que músicos de BM, el propio Fatty, colegas de los Auténticos Decadentes y Satélite Kingston se mezclaron para zapar juntos. También en una sesión de grabación junto con músicos de Satélite y unas vacaciones extremas de Fatty y dos de su troupe, casi una semana sueltos en Buenos Aires.

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  • "Cuando me muera quiero que Celebrate the Bullet esté en mi tumba. No se lo dejo a nadie"

    Mariano Goldenstein, de Sombrero Club, quiere morir tocando (y escuchando y cantando y produciendo y agitando en fiestas) ska. Y todo indica que así lo hará. 20 años de 2 Tone en una entrevista.20917086_10155615693384841_620370402_n.jpg

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  • All That Caz!

    La vida de Caz Gardiner en seis canciones, antes de sus shows en Buenos Aires y Montevideo.

    1. CazGardinerPic1.jpgEn los 90, Caz Gardiner era la voz de unos tales Checkered Cabs, banda ska (y reggae y swing) de Washington DC. Los vi varias veces en vivo. Sus shows eran una fiesta; en un punto, tenían bastante en común con aquellos primeros shows de Satélite Kingston, Nuevas Raíces y Riddim en el sótano del Cátulo Castillo. Sacaron en aquel momento un disco muy lindo, “Remember”, bastante más interesante que el promedio de bandas yankees de aquella "Tercera Ola" del ska. Y una de las principales razones de esa ventaja era la voz única, afiladísima, dulce pero firme, un nivel por encima que el resto de su generación. Los Cabs, con Caz, tenían la carta ganadora.

     

    1. No obstante, los Checkered Cabs pronto se perdieron de vista. Volví a escuchar a Caz como invitada de otra banda terceraolística, los Pietasters, en una versión de "Must Catch a Train" (Symarip), en su disco en vivo "Strapped Live", creo se llamaba. Aparecía Caz y los Pietasters se convertían en una banda bastante mejor. Los Pietasters son de los alrededores de Washington. Años después me enteraría de que su bajista era argentino (lo descubrí en un DVD en vivo con una camiseta de River!). Mi hermana lo vio en vivo en EUU y, al escucharlo saludar al público, dijo “Este tiene que ser argentino!”.

     

    1. Volví a reencontrar a Caz como invitada del octeto de Victor Rice, en grabaciones siempre imperdibles. Otra vez, cada proyecto en el que aparecía Caz automáticamente era mejor que antes. Alguien me contó que el infalible Rice es fanático de su voz y de hecho siguió trabajando con ella cada vez que pudo. Y yo creo firmemente que, en términos musicales, si Rice dice que algo está bien, así debe ser.

     

    1. Años más tarde, Caz formó su propia banda: Caz & The Day Laborers, con la que sacó un disco memorable. Algunas copias vinílicas llegaron a Buenos Aires. En la guitarra estaba Jorge Pezzimenti, aquel bajista argentino de los Pietasteres, y en el bajo estaba Jorge Bañales, otro gran personaje: nacido en Montevideo y residente en Washington desde muy joven, después de pasar por Buenos Aires y Caracas; melómano y bajista preciso y elegante, profundo conocedor de la mejor música jamaiquina. El disco lo mezclo Victor Rice, que además hizo unos dubs increíbles.

     

    1. Con los dos Jorges, Caz vino a la Argentina en 2013. Nos sumamos Jochi Descalzo, en batería, y yo, en teclado, y tocamos por acá varios shows. Nos las arreglamos para meternos una noche en el estudio de Jochi y grabar una versión jamrock del inoxidable "Needles and Pins".

     

    1. El año pasado, Caz sacó su primer disco solista, “It’s Alright”, una colección de canciones suaves, luminosas, rítmicas, sutiles, intensas; donde aparecen trazos de todo lo que hizo antes, mencionado en los párrafos de acá arriba, reggae, soul, rocksteady, dub... Se grabó con, entre otros músicos de Washington, Jorge Bañales al bajo, Jochi en batería, Horacio Noker en guitarras y otro de Satélite Kingston en teclado. Con esos mismos músicos, Caz va a cantar canciones de todo este brillante recorrido en muy pocos días, en el Río de la Plata. Habrá shows en CABA (Salón Pueyrredón!), Padua, La Plata, Avellaneda y… Montevideo!!! No se pierdan a Caz. No se pierdan a una de las mejores voces de su generación.  

     

  • Primicia excusiva mundial: el nuevo disco The Madness

    Hablemos de las elecciones.

    Hace una semana detecté en una librería de Florida, Vicente López, donde se venden algunos vinilos usados, una copia de The Madness. Edición nacional. 1988. 200p.

    Tuve ese disco grabado en un TDK. Y a pesar de mi debilidad, obvia, por Madness, siempre lo subestimé, nunca le presté atención. Ojo, creo que esto le pasó también a la misma banda: rara vez vuelve la mirada atrás para recordar nada de este disco.

    TheMadness-360x240.jpgQuizás tiene que ver con que mi grabación no era tan buena. Tan poco he considerado este disco que ni siquiera lo compré en esta nueva oportunidad. A los tres días le pregunté a Cotter qué pensaba y me mandó a buscarlo, sin dudar.

    Cuatro días después volví a local no exactamente por el disco sino debido a un compromiso. El vinilo estaba exactamente en la misma batea y en el mismo arriesgado primer lugar donde lo había dejado una semana antes. Pagué los 200 pesos.

    Llegué a casa y lo puse. Tal como imaginaba, el delgado vinilo argentino de los 80 no era ninguna maravilla. No era uno de esos vinilos por los que los apologistas defienden al viejo formato. Pero la grabación, en sí, tiene sus momentos. Incluso tiene algún vestigio “jamaiquino” que no recordaba para nada de las contadas veces que escuché The Madness en cassette.

    Milagrosamente, la edición nacional incluye una buena cantidad de “liner notes” o créditos. Vienen bien porque prácticamente cada canción está tocada por un ensamble diferente. Lo que da cierta idea de la inestabilidad del grupo por esos años.

    Los fans de Madness que lean esto dirán: “¿¡¿y este gil recién se entera?!?” Y tengo que reconocer que sí, no soy muy detallista con las grabaciones, las formaciones, las fichas técnicas. Para peor, tengo pésima memoria. Y, encima, no soy completista: no tengo “todo” de “nada”. Ni siquiera de lo que me interesa mucho. Básicamente porque casi nunca busco discos para completar una “colección” sino que espero a que “aparezcan”.

    Esto tiene una desventaja obvia: la ignorancia respecto de tantos asuntos y las lagunas insólitas en mi discoteca. Y una ventaja: por ejemplo, en este caso, se podría decir que hace años tengo ahí, esperando, un disco de Madness “nuevo” para escuchar en el momento que así lo decida.

    Así que un día volví a escuchar The Madness. Pero, la verdad, siento que no lo había escuchado nunca.

    I_Pronounce_You.jpgAntes hablaba de los créditos. Bueno, recién me entero que Jerry Dammers grabó varios de los temas. Y donde no está Dammers, está Steve Nieve, histórico ladero de Elvis Costello. Hay un tercer tecladista llamado Roy Davies, en algunos tracks. Engimáticamente, el disco está dedicado a su memoria. Parece que murió entre la grabación y la publicación del LP.

    Y está Bruce Thomas, el bajista también de los Atractions de Costello! Y los vientos de Potato Five. Y Dick Cuthell, de Specials. Y Falconer, de UB40.

    Me siento medio salame de estar comentando un disco que la mayoría de ustedes quizás conozcan de memoria. Pero, bueno, así es la cosa.

    El lado 1 no me mató, sinceramente. El lado 2, en cambio, me gustó muchísimo. Lo puse una y otra vez. Me llamó la atención que, lejos de lo que recordaba, varias canciones están a la altura del repertorio madnessiano. San Barson me perdone: entre Steve Nieve y Jerry Dammers, no se puede decir que se extrañe tanto al tecladista histórico de los Nutty Boys.

    Es así, Barson no está en este disco, que no es “exactamente” de Madness, sino de “The” Madness. Tampoco están Bedders ni Woody.

    “No besen a la novia” es mi tema favorito. Realmente podría sonar en cualquier compilado de Madness. Casi me suena a Dangermen, el momento de mayor reconciliación de la banda con Jamaica. “Canción en rojo” da un poco “Michael Cane II” (lo cual es realmente algo muy bueno). “El cuerno de David”, en cambio, es tan pop radial… Es de esos temas ochentosos que no envejecieron bien, un poco por la bata y los teclados, otro porque se escucha a una banda poniéndose un traje que les aprieta por todos lados. Curiosamente… igual me gusta. Pero me cuesta entender por qué a algunos fans de Madness puede llegar a agradarles esto a la vez que se indigestarían con un disco de, qué se yo, A Flock of Seagulls.

    Otra particularidad del disco, me parece, es que Chas canta prácticamente tanto como Suggs. De hecho, por momentos Suggs parece tímido, aunque en un momento del lado A se manda con un rap, quizás no con los mejores resultados.

    La influencia de Bryan Ferry y Morrissey es notoria. Mucho más que la de Prince Buster!

    “Te pronuncio” es el single. Como tal, debe ser uno de los más flojos en la brillante historia de Madness. “Mavilloso” tiene unos lindos teclados de Nieve y una batería electrónica digna de Depeche Mode, por momentos.

    Es casi gracioso que se diga que este disco fue algo así como “un nuevo comienzo” para los “ex Madness”. El gran cambio es que le agregaron el “The” al nombre! Y como nuevo comienzo duró poco: no hubo más noticias de “The Madness” y sí una vuelta en serio de la formación original.

    Así y todo, The Madness es más que una mera curiosidad en la discografía de Madness. Cotter tenía razón. Cotter siempre tiene razón.

     

  • Ska Unity #1: detrás de escena

    unity1.jpgSi entrás en un lugar y está sonando lo que parece ser una versión reggae de "Time of the Season", de los Zombies, ¿qué puede salir mal?

    Nada. Eso pensé el viernes pasado, 30/6, en Niceto. En las bandejas estaba Lucho Griguol, actual DJ y agitador supremo de la escena ska y de otros palos también, uno de los que más nos tirotean a los Satélites en los últimos tiempos con propuestas de fechas, siempre interesantes. Un dato importante si se considera que Lucho estuvo en los primeros shows de Satélite. Hace... ¿veinte años, ya? Como sea, me pasa últimamente que, donde esté (sobre todo si es de noche) escucho un tema que me llama la atención, entonces levanto la vista, busco de dónde viene y me encuentro en algún rincón con la imagen de Lucho sosteniéndo los auriculares con una mano, perilleando con la otra y sonriendo satisfecho...

    Era tarde. En el "primer turno" de Niceto había tocado uno de los guitarristas del Indio Solari y, parece, se había pasado un poco del horario. Eso hizo que se juntara una auspiciosa cantidad de gente en la puerta. Nada mejor que llegar para tocar y ver que la convocatoria es buena, en la vereda. También conté por lo menos tres Vespas estacionadas por ahí.

    unity2.jpgNo era un show más. Ninguno lo es este año para Satélite Kingston (sin la voz de Araceli, que acaba de ser mamá). Los 20 años, que estamos cumpliendo, nos tienen más… sensibles. Pero, además, era la primera Ska Unity, que tampoco era una fiesta más. 

    Por lo que se venía viendo en la previa, Ska Unity era una fiesta o una serie de shows o una organización que intentaba sumar esfuerzos, convocatorias, impulso, entre una cantidad de músicos, DJ y otros protagonistas cultores del ska en Argentina. Los primeros pasos de esta facción eran este Niceto y el lanzamiento de un compilado con bandas de ska, mayormente nuevas y del interior, muy sorprendentes.

    Detrás de Ska Unity estaba Hugo Lobo (trompetista de Satélite en aquel show, hace veinte años...), que justamente nos había invitado a participar y que decía en el camarín de Niceto que había encontrado una asombrosa cantidad de bandas de ska en el interior y que cada vez sonaban mejor. “¡Zárate!” “¡Córdoba!”, exclamaba impresionado. Le dije que así era y que debía tener que ver en parte justamente con la influencia de Dancing Mood. Hace años ya que en algunos viajes, con Satélite, nos encontramos con chicos que dicen hacer “una onda Dancing Mood”. Como antes pasaba con los Cadillacs y con Los Cafres.

    unity3.jpgMientras tanto, Martín Cueto, histórico de Satelite-In-Blog, estaba en las bandejas de Niceto. Mariano de Sombrero Club, otro agitador de Ska Unity y otro habitué de los primeros shows de Satélite Kingston, contaba que volvía a México, adonde ya viajó para tocar varias veces un repertorio de Sombrero, pero con backing band local. Y Cari, de Espías, decía que “no podía faltar” en esta fiesta. Espías tiene aún más años que Satélite y Cari ha sido una de las personas que más empujó por reunir de manera colaborativa a bandas no sólo de Argentina sino de toda América latina, desde hace años.

    En un pasillo oscuro de Niceto estaba Juan Velázquez, de los Intocables, otro DJ de la noche. A diferencia de otros mencionados, al cantante de los Intocables no es habitual verlo en este tipo de fechas. Parecía agitado, tomado por sorpresa por la convocatoria. Niceto no estaba repleto, pero había un muy buen número y una mezcla generacional llamativa. No siempre estas “fiestas” tienen un clima… festivo. En este caso, sí. Velázquez preguntaba si  habría tracks de Satélite con los que pudiera trabajar porque tenía el concepto, como DJ, de pasar sólo música remezclada en vivo.

    Había dos puestos con “merchandising” ska. Al menos el Chino, de Una Isla Club Records, estaba feliz con las ventas y con el interés de la gente. Implica mucho esfuerzo clavarse toda una noche detrás de una mesa con discos y no siempre el esfuerzo tiene recompensa. Como el Chino lo sabe, estaba doblemente feliz. Otro imparable remador de la escena.

    unity4.jpgFaltaba alguna gente, algunas caras, eso sí. Hay una parte del público “ska” que quizás no se siente cómoda en Niceto. Los entiendo, aunque no comparto del todo. Hay distintos tipos de lugares y se puede tomar lo mejor de cada uno en distintas situaciones. Eso pienso. En esta fiesta se “copó” un lugar para el ska, en sus propios términos, aprovechando lo mejor que nos podía dar y haciéndolo propio. Aunque también sea espectacular que se armen otras historias de manera ultra independiente, como lo que ocurre últimamente por Avellaneda y ni hablar de todo lo relacionado con la Cultura del Barrio o los shows de Staya. Su trabajo de años forma parte de la base que sostiene algo como Ska Unity, directa o indirectamente. Eso me parece a mi, que no organicé Ska Unity ni tampoco me doy mucha maña para organizar nada.

    unity5.jpgCreo que en Ska Unity efectivamente se reunió gente con mucho en común, que en algunos casos nunca había hecho nada junta (si bien Hugo tocó durante los primeros tiempos en Satélite, Satélite tocó sólo una vez o dos con Dancing Mood), muchísimo menos sobre un escenario de esas características y dimensiones y ante tanto público. Lanzar un compilado de bandas nuevas al mismo tiempo que Satélite cumple 20 años y Skabu Simbel vuelve a tocar... Todo indica que algo está pasando. Si esto funcionó así… ¿qué queda esperar para lo que se empezó a anunciar ahí mismo, esa misma noche, en Niceto? El segundo capítulo de esta historia va a ser el 29 de septiembre con… BAD MANNERS.

     

    FOTOS: Diana Mood