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  • Cinco cosas que te pasan en 72 horas en el DF

    1. Podría empezar por cualquiera de los muchos aspectos positivos de esta ciudad, pero voy por el que me acaba de llamar la atención: la ultrapiratería. Acabamos de recorrer con el amigo Mike, el mercado (más bien un barrio entero) de Tepito, no lejos del centro de la ciudad, tierra de corsarios del CD virgen, contrabandistas y narcos. Habrán oído hablar del mercado del Chopo, el parque Rivadavia (Centenario) del DF, que se arma los sábados y es la principal feria de discos. Bueno, Tepito son diez Chopos uno al lado del otro, y le siguen otros combos similares de zapatillas importadas, ropa, juguetes y lo que se les ocurra.

    Pero lo más interesante (entre otros adjetivos) para el lector moderno y el opinólogo entrenado de Satélite-in-Blog es sin duda la cantidad de copias piratas de bandas de Argentina, particularmente de reggae y ska, extendiendo esta categoría, digamos, hasta los Auténticos Decadentes (y no estoy llamando acá a un debate sobre si Cucho y demás hacen ska o no, por favor...). Sencillamente increíble. Hay pirateos de Cadillacs y Pericos, claro, pero también de Resistencia Suburbana, Alika, Los Atlantes (!), Espías, Satélite... Casi todo. Faltan algunos títulos que sinceramente le harían bien a la escena local, como los discos de Riddim y Dancing Mood, por ejemplo, que no alcancé a ver entres las filas y filas de CD descoloridos, finitos, cero atractivos, de la pujante escena criolla. Se venden por entre 7 y 10 pesos mexicanos. Como referencia, 11 pesos mexicanos equivalen a un dólar.

    Es curioso lo aceptada que es esta "tradición". Tanto que hasta me presentaron a algún puestero por ahí como integrante de uno de los grupos que estaban ahí copiados ad infunitum, y lo que sospechaba que podía ser una situación incómoda resultaba en realidad en un encuentro de lo más amable entre delincuente y víctima, por así decirlo. No que me moleste demasiado, la verdad, pero realmente me pareció rarísimo.

    ¿Qué compré? El DVD de "Rude Boy", de The Clash, con unos cuantos extras. Menos de un dólar. Espero que se vea algo...

    medium_malverde62oy9vo.jpg2. La jornada siguió en otro mercado, el de Sonora, por dos razones, una de las cuales es bastante graciosa. La primera y aburrida es que yo quería conocer este mercado porque es el gran centro de la santería, atestado de puestos con calaveras, diablitos, San La Muerte, pomadas milagrosas, yuyitos, sahumeriosy cosas que mejor no saber qué son. Una de las figuritas más populares es la de Malverde, el santo patrono de los narcos (aquí, en la foto). Está por todos lados. Uno bastante pequeño, pero simpático, cuesta algo así como 40 pesos mexicanos. Y da resultado.

    3. La otra razón por la que fuimos al mercado éste es que mi contacto en el DF tenía un "pedido" de una importante figura del punk-core-emo-indie argentino, que a su vez tiene una disquería en Barrio Norte. El músico argentino en cuestión quería para su local (en principio)... unas treintamedium_santo.jpg máscaras de lucha mexicana! Mike portaba una detallada lista de los modelos (cada luchador tiene el suyo). Claro que en este mercado sólo se venden las máscaras apócrifas, no las reales, que cuestan mucho más y se consiguen en las "arenas", donde se presenta el llamado "deporte espectáculo". A cuánto se venderán en Buenos Aires?

    4. A propósito de la lucha mexicana, si alguna vez tuvieron un mínimo contacto con este asunto sabrán que es una lucha tan real como la de Titanes en el Ring. Pero hay una diferencia fundamental: no importa lo inverosímil que sean, los mexicanos, o al menos muchos de ellos, están convencidos de que las peleas son reales. Sinceramente es algo difícil de explicar, pero sucede. Cuando uno se ríe, o sonríe, te miran rarísimo. Ayer, por ejemplo, un pibe de acá (DJ,. universitario, conocedor de la ciudad) me dijo, un poco incómodo, que parecía que algunas luchas estaban "arregladas" (ese fue el término). Amplió un poco: "fijate que a veces un luchador lanza al otro con una toma y este que cae se levanta rápidamente como si no hubiera pasado nada..."

    5. El barrio de La Condesa es el Palermo del DF. Ahí, un viejo amigo argentino inauguró anoche un restaurante, que al menos en la apertura parecía estar concurridísimo por la crema de la crema del taco mexicano. De novio con una modelito mexicana, que entonces estaba en el baño, mi amigo me contaba que ya sentía que nunca volvería a la Argentina. Le pregunté cuándo supo eso y respondió abriendo bien los ojos y mordiéndose el labio inferior y con la sonrisa más perversamente satisfecha: "Cuando me dí cuenta que a mi novia le gustaban las mujeres todavía más que a mí".

     

  • Cinco cosas que se aprenden en el DF en menos de 24 horas

    medium_Daniel_018.jpg1. Picante no es lo que un argentino cree, es otra cosa. Otra cosa más picante. Así que nunca hay que dejar que un mexicano le ponga tabasco a algo que uno (si es argentino) va a comer. En todo caso uno mismo le pone la salsa y come con cuidado. Algunos músicos de reggae argentinos, que giraron por México, pueden dar fe de este punto.

    2. Los subtes argentinos nunca se llenan. Nunca. Un subte lleno de verdad es el del DF, donde viven 20 millones de potenciales pasajeros de subte. La gente, para subir o para bajar en horario pico, tiene que embestir contra los pasajeros en la zona de las puertas como lo haría un jugador de fútbol americano en el Super Bowl (si está por perder). Increíblemente, siempre parece haber espacio para un futbolista imaginario más.

    medium_Daniel_114.jpg3. Los mexicanos tienen uno de los mejores museos del mundo: el Museo de Antropología. Eso dicen y eso se comprueba al recorrer sus salas abarrotadas de piezas precolombinas pagando una entrada de tres dólares y medio, más o menos. Pero la visita al museo tiene un bonus del que no me habían advertido. A unos cien metros de la entrada hay una especie de mástil de unos cien metros de alto desde el que entre las 9 y las 17, de martes a domingos, un grupo de aborígenes practica una danza tradicional que consiste en subir, colgarse de cabeza con unas sogas e ir bajando y girando como en una calesita azteca. Algo digno de ver.

    4. Toño Quirazco, el Ronnie Montalbán mexicano, grabó dos discos en los años sesenta. Hoy se pueden conseguir por unos 20 (el primero) o 50 (el segundo) dólares, en bastante buen estado.

    medium_Daniel_057.jpg5. En el centro antiguo del DF, el Bar La Opera es como el Café Tortoni de Ciudad de México, pero con mucha, mucha más onda que su par porteño. Aunque más no sea por un detalle: en el techo tiene todavía el agujero de una bala disparada por Pancho Villa. Además, la sopa de pollo es riquísima. Y tienen cerveza Bohemia, que es mejor que Corona, Tecate, León y Modelo.

    Bonus track: Roberto Gómez Bolaños es el héroe nacional que uno más o menos se podía imaginar. Lo que ni sospechaba era que el Chavo todavía hoy anima el prime time de la tele mexicana y que el gran Chespirito acaba de ser noticia porque el fin de semana debutó como comentador de fútbol para la cadena Televisa (y fue a la cancha acompañado por su esposa Florinda Mesa)