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  • Ska...te rock, finalmente

    1. Bueno, pero qué casualidad. Mientras acá se planteaba la relación entre ska y skaterismo, Satélite Kingston tocaba por primera vez junto a Massacre, iconos absolutos del skate rock local...

    Hay mucho que decir respecto de esto. Y no creo que lo logre ordenadamente. Pero, veamos.

    Primero los hechos. El viernes por la noche tocamos en Temperley junto con los legendarios Massacre y los brasileños Autoramas en una noche de mucha lluvia, mucha música y algo de nostalgia.

    En verdad no creo que esta banda sea santa de la devoción de ustedes, pero a mí sí que me gusta mucho. Por qué? Porque si en el post anterior rescatábamos a un personaje por su consecuencia, si no en el ska, en el arte de hacer música y pasarla bien y disfrutar, hay que decir ahora que los Massacre entran cómodos en la misma categoría. Y esa es mi categoría favorita: fans. Llevan 20 años o más, quién sabe, tocando esta especie de hardrockalternapop con Vans, que es lo que evidentemente más les gusta. Y en una escena plagada de "poseurs" como la skater, Wallas y cia. son inobjetablemente auténticos. Y, lo mejor, es que jamás "sobrexplotaron" ese vínculo con la patineta. todo lo contrario, en algunos momentos en que ser skater era lo más cool, estos tipos, siendo de la primerísima ola en el tema, no hicieron un video ni una tapa de disco ni nada aprovechando su imagen... Bien, o no?

    Me imagino que a Wallas le puede haber pasado algo parecido a lo que contaban varios de ustedes: cuando pasó la moda del skate de los ochenta, y el tipo siguió después en la misma, sospecho que no pocos lo habrán mirado de reojo diciendo "y vos todavía con la patinetita?" o sino directamente se le habrán reído en la cara. Igual que a un pibe en el colectivo con pins de Madness.

    De todos modos, la humildad y el perfil bajo no necesariamente sirven o alcanzan para hacer buena música. Pero el hecho es que estas cualidad sì coinciden en el caso de Massacre, que ha grabado algunas de las mejores canciones del pop nacional.

    Algunos de los Satélites conocemos y vimos a Massacre desde hace años. Nuestro sonidista-skater, por ejemplo, los sigue desde prácticamente sus comienzos. Yo no tanto, por lo mismo que tampoco vì a Romana Patrulla, Skabu o Intocables en los cuadriculados ochenta.

    Por eso tampoco puedo dar fe de la relación ska-skate en aquella época de la que acá se hablaba. Pero sí sé que son dos subculturas (en un sentido un poco light del término) que estuvieron de moda en Argentina casi al mismo tiempo, o no?

    En todo caso, tengo que admitir que siempre me cayó bien el skate (salvo, claro, por los abundantes insufribles que simulan practicarlo). De hecho, si me apuran, admito que me hubiera gustado ser... Digàmoslo así: entre Maradona y Tony Hawk, me hubiera gustado más ser el segundo, seguro...

    medium_quad.jpg2. El otro día fui al buenísimo show de Sessiones en el Bauen. Estén atentos al disco que pronto editará Luciano Espinoza, porque será del mejor reggae instrumental que se haya hecho por acá... Pero, en otro orden de cosas, el highlight de la noche fue que, después del algún tiempo, volví a comprar un vinilo: conseguí, a la vuelta del Bauen, un Quadrophenia nacional en notable buen estado, diría que nuevo. Ahora, a buscar el DVD. La vida es buena, sin duda.

  • Composición tema: mi primer recital ska

    El domingo al mediodía, después de una noche de sábado con asado entre algunos de los aquí posteantes (y no por ser ex compañeros de colegio sino justamente porque escriben acá! ya ven qué beneficios tienen quienes escriben), fuimos con Rubín a grabar algunas cosas para el próximo disco del Sr. Flavio, que se está terminando ahora mismo en el estudio de Vicentico, en Villa Urquiza, o Parque Chas, o Villa Ortúzar, o Belgrano r (no R, "r"), a dos cuadras de donde yo vivía hasta hace unos meses o casi un año. A metros de la mítica parrilla Lo de Charly. Ahí.

    Llevé el Crumar, el también mítico órgano italiano que le compré a Mario Siperman y del que Flavio contó la historia en este blog. En su momento los Cadillacs lo incoporaron porque habían visto que Madness usaba un instrumento así. Rubin, en cambio, llevó guitarras y también su voz. Todo para un tema en el que formamos cuarteto con Flavio, precisamente, y con su hijo Astor, niño prodigio de la batería. Tienen que escuchar los coros que grabó en el tema Rubin. Pasen por alto el teclado y escuchen esos coros. Qué bárbaro...

    Ahora, ese mismo día por la tarde me dí cuenta de una cosa llamativa. Se cumplen por estos días 19 o 20 años de mi primer recital de ska. Y adivinen cuál fue. Sí, acertaron (quien sea que haya llegado hasta acá...): Los Fabulosos Cadillacs. Un show, sin duda, que enfocó mi gusto musical en otro lado, en un lugar del que no he podido escapar hasta ahora, más allá de que en el camino (y ahora mismo) haya conocido y gustado de tantos otros tipos de música. De muchos, o de todos, casi.

    Pero en el momento fue una revolución. Me acuerdo especialmente del público de la primera fila, trajeado, con pins anteojos oscuros, sombreros, el look exacto. Quizás alguno de ustedes estaba ahí (era un teatro de la calle Corrientes)Parecían ser amigos de los músicos. Seguro, tenían una onda parecida. En algunos casos (y de esto no recuerdo nada puntual sino más bien una impresión general) hasta parecían tenerla todavía más clara. Con mis 14 años, miraba desde el fondo y me sentía de otro planeta, de un mundo sin mayor comunicación con ese otro: del universo "sin onda". Y cuánta razón tenía! Porque, de hecho, en un punto a mí me pasó otra cosa: pronto me fui de Buenos Aires y pronto crecí en un ambiente en el que dejó de importarme ser amigo de los de la primera fila. De verdad. No sé si sería por simple imposibilidad de, pero me pasó eso.

    Qué interesante que tantos que habrán dicho cualquier cosa de los Cadillacs por no suicidarse tocando ska, hayan abandonado las armas hace más de diez años, y que Il Cadillac Maggiore esté ahí, jugando como un chico en un estudio, grabando, escribiendo, tocando ska y 808 otros ritmos sin prejuicio ni problema. Puro disfrute, que es exactamente lo que le debe faltar al que necesita calzarse la capucha de la Santa Inquisición Ortodoxa Jamaicana (ninguno de los acá escribientes, ojalá) para decir qué está bien y qué está mal. 

    Pero ése no era el punto. El punto es que no deja de ser curioso que dos décadas después de ese recital nos pasemos así nomás una tarde de domingo en un estudio, con música, chistes malos, recuerdos buenos y más música. Una de esas tardes de otoño sin frío ni calor, que te hacen volver a casa tranquilo, en paz, pensando en que hay tiempo para que todo pase y que la felicidad es ahora mismo y es tan leve y suave que hasta por ahí ni te das cuenta porque ni se te ocurre pensar en eso y entonces empezás a silbar una canción que no sabés de dónde la sacaste pero te hace acordar algo y parece que va a ser una buena noche.

     medium_ultimaquinta009.jpgA propósito, ¿Cuál fue su primer recital ska? *

     Flavio & Rubin

    medium_ultimaquinta_010.jpgRubin & Flavio

     

     

     

     

     

    * tópico sugerido días atrás por JuanBrass