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  • Cumpleaños, Tupper Sex y Specials

    skacake.jpg1.  Muchas gracias por sus multimediáticos saludos de cumpleaños. Tengo que admitir algo: rara vez recuerdo el cumpleaños de nadie. No me enorgullezco, no me jacto de esto, en absoluto; es simplemente un hecho. No me sale, ni siquiera cuando se trata de los parientes más cercanos. Hasta me vuelvo a olvidar cada año de los cumpleaños de un par de amigos que caen justo un día antes o un día después del mío, lo cual ya es más raro. Claro que hoy es más sencillo estar al día con estas cuestiones: myspace y facebook nos avisan puntualmente de cada onomástico. Pero, en fin, tal será mi negación que ni así envío mis saludos correspondientes en fecha. Por lo tanto, la verdad es que tampoco me ofendo en lo más mínimo con quien no me envíe sus saludos en el aniversario de mi nacimiento.

     

    Dicho esto, otra vez gracias y, por cierto, quienes me conocen no deberían enojarse si no soy capaz de devolverles la gentileza; sepan que, de todos modos, les deseo un feliz día cada día del año.

     

    tupper.jpg2. Acabo de enterarme de que existe una nueva moda de reuniones de algo llamado “Tupper Sex”. No sé si todos estarán al tanto, pero entiendo que fue en la década del 70 que se puso de moda un sistema de venta de artículos prácticos de plástico mediante reuniones de amigas en casas particulares. Mi madre fue, a su tiempo, anfitriona de más de un encuentro de este tipo: se juntaba una decena de señoras a la hora del té y una de ellas traía para vender un arsenal de envases, utensilios de cocina, contenedores y otros items de colorido plástico irrompible que, por entonces, eran todos muy novedosos. Creo recordar que las reuniones eran un éxito, y la anfitriona, por convocar a sus amigas y por poner su casa, se quedaba con algunos regalos. En casa, y sospecho que en muchas casas desde la clase media baja hasta la clase más acomodada, abundaban estos Tuppers que, por cierto y a diferencia de muchos otros artículos de “venta directa”, realmente se usaban con toda frecuencia y resultaban muy, pero muy útiles.

     

    Los otros días escuché un comentario sobre “Tupper Sex”. Y luego, casualmente, mientras esperaba un colectivo detecté pegado en un poste de alumbrado público un volante que anunciaba “Reuniones de Tupper Sex” junto con unos números de teléfono. Si lo Googlean, desde ya, encontrarán unos cuantos sitios al respecto. Contra lo que se podría pensar, no se trata de orgías con la ayuda de “accesorios” Tupperware (de sólo pensar algunas posibilidades, siento escalofríos). No, el asunto consiste en reuniones similares a aquellas de Tupper, pero en las que ahora lo que se vende es desde lencería erótica hasta juguetes sexuales, comandadas por una “experta” capaz de demostrar en vivo el uso de los más diversos artículos. ¿Es algo viejísimo de lo que, tarde, acabo de enterarme? Quizás, no me sorprendería.

     

    3. Para los que se aburren leyendo o para los que no pudieron bajar bien el documento de la revista inglesa NME antes posteado, acá pueden ver algo del material de ese número sobre Specials en prolijo video.