"Sandinista!", de The Clash, es para mi el disco más importante en la historia del rock.
¿Me parece el disco más innovador? La verdad, no. ¿Considero que cambió la historia? Mmm, tampoco. ¿Marca un antes y un después insoslayable? No, no, para nada. ¿Es un disco que nadie debería dejar de tener? No necesariamente...
Pero para mi sigue siendo el disco más importante de todos, aunque ni siquiera lo considero lo mejor de The Clash.
¿Entonces? Tiene que ver, más que nada, con una cuestión emotiva. Tiene que ver, por ejemplo, con el tiempo, la atención y la energía que dediqué a escucharlo allá por 1989, cuando me compré el vinilo versión americana con esa increíble tapa, alguna tarde después del colegio.
Esa tapa me gusta más que las otras muy buenas tapas de The Clash (hasta el musicalmente flojo "Cut the crap" tenía buen diseño, hay que reconocerlo). La foto de "Sandinista" es quizás, acá sí, la mejor foto de banda de rock, vista desde la más cándida lectura del músico como gran Héroe Juvenil Contemporáneo, en una galería que puede ir desde Elvis hasta Peter Tosh. Ahí los cuatro clash están perfectos, en su pose gerrilla-rocker-internacionalista, en blanco y negro, en ese callejón medio neoyorquino medio londinense, igual que la ecléctica música del disco. Joe Strummer parece a punto de tirar una molotov. A Jones se lo ve como si acabara de birlarle el casco a un soldado desprevenido. Los otros dos parecen gangsters... Todo esto, en tamaño sobre-de-vinilo, redunda en una especie de póster. Yo sé que la tapa de London Calling, con Simonon rompiendo el bajo, es mejor, pero... por alguna razón mi favorita es Sandinista.
Después, la música... Ubiquémonos en el cuarto de un adolescente con una discoteca aún en formación en pequeñas y desordenadas dosis de punk, hardcore, ska, reggae, "college rock", dark, industrial, rockabilly, surf y muchos etc, aunque nada de información sobre la causa nicaragüense, por supuesto. De pronto aparece este sobre oscuro con no uno ni dos sino ¡tres! LP con 12 temas cada uno, 36 en total. La expectativa es descubrir una obra fundamental del punk. Pero lo que empieza a sonar es otra cosa, bien distinta: "The Magnificent Seven", un funk medio rapeado, con una "vocación" de pista casi antagónica a los preceptos sagrados de Londres '77. Después viene "Hitsville UK", una extraña cruza de soul con folk inglés bien sintetizada en el título, donde ni siquiera se distinguen las voces de Strummer o Jones. Y después aparece "Junco Partner", un reggae como mareado... Y "Ivan meets GI Joe", otro funk. Y un rockabilly: "The Leader".
Así vamos y todavía no terminó el primer lado, de seis!!! Seguirán algo de dub, music hall, pop, Clash-rock, música infantil, gospel (sí, gospel) y hasta referencias a "Apocalipsis Now!".
La lista de géneros es impresionante. Pero no debería confundirnos, desenfocarnos del tema. Meter un montón de géneros en una bolsa no es necesariamente meritorio. Lo notable del caso "Sandinista" es lo bien que suenan esos géneros, la "profundidad" (esta palabra es muy importante) del sonido de cada uno de esos tracks. Hoy, la ensalada de estilos es moneda corriente. A principios de los 80, como cualquiera lo sabe, era algo sencillamente inédito y hasta poco recomendable.
Un crítico amigo solía decir que lo importante de un disco es su capacidad de transportarte a una nueva realidad. Siempre me gustó esa idea, y suelo aplicarla sobre todo a discos que exceden los géneros convencionales (esto no corre, por ejemplo, para un clásico disco de género, por genial que sea). Sandinista, la verdad, te introduce en un nuevo submundo cada vez que la púa entra en un nuevo track.
Una gran cosa es que nunca tuve el librito interno con letras y créditos que sí incluían otras ediciones. Sólo tenía para mirar la foto de tapa con los cuatro Clash-superhéroes. Del otro lado, los títulos de los temas. Nada más. El resto, quedaba librado a la imaginación. Había que apoyar la púa y escuchar, sentado en la habitación, imaginar cómo habrían hecho esto o aquello. Un par de años antes estaban tocando guitarrazos a diestra y siniestra, de manera gloriosa. Y ahora, con idéntica aptitud, tocaban algo parecido a música disco.
Volvamos a la habitación adolescente. Bueno, "Sandinista" era una bomba. Estos luminosos tres vinilos no cambiarían la historia del rock (de hecho entiendo que no les fue muy bien) pero definitivamente cambiarían ciertos límites en mi discoteca. "Sandinista" estallaba y abría nuevos rumbos para todos lados. La "buena educación punk", por ejemplo, prohibía terminantemente escuchar cualquier cosa levemente "funky". Los Clash ahora decían que sí se podía, como hermanos mayores que te pasan sus discos y te convierten a nuevas causas.
Se suele decir que Sandinista sería mucho mejor si simplemente se hubieran elegido los 12 tracks más fuertes y se hubiera editado un solo disco. Quizás sea cierto. Pero la actitud desmesurada de publicar "todo" (los que leen más bios de bandas quizás sepan si realmente fue así o si, encima, dejaron muchos outtakes; yo supongo que no...) también fue inspiradora. El hecho de que fuera una edición tan "exagerada" la convertía en una especie de "gran paquete" al que se le debía una atención especial. De haber sido un disco solo, habría sido un disco más, aunque seguramente más compacto y hitero. Pero parece evidente que los Clash, acá, sentían que tenían que decir mucho más, que la misión iba bastante más lejos que intentar pegar dos o tres hits. La misión trascendente no era sacar un disco de Clash; la misión era "hacer" Clash!
Me pregunto si sabrán que lo lograron, y hasta qué punto; me pregunto si estarán contentos por eso. Me pregunto hasta qué punto un tipo cualquiera es conciente de ese momento irrepetible en el que un adolescente llega a su casa, solo, cierra la puerta de su habitación, rompe un envoltorio, saca un pedazo de plástico (en este caso Sandinista, pero, por favor, pónganle el nombre que quieran), lo coloca en el equipo, empieza a escuchar y... ya nunca más vuelve a ser la misma persona de antes.
Dicho todo esto, es obvio que a Sandinista le tengo un cariño especial. Pero no es ése el punto. El punto es el de los discos que, por la razón que sea, nos cambian la vida. Nunca confundiría lo que me importa a mi con lo que le tiene que importar al mundo. En verdad, diría hasta que reinvinco el hecho de que esas dos cosas sean a veces profundamente distintas. Ojalá me entiendan...
Ahora, si Sandinista no fuera lo que es y sólo trajera un tema bueno, y ese tema se llamara "Hitsville UK", tengo que decir que bastaría para que, igual, me pareciera un gran disco; sólo por eso. "Hitsville UK" es una de las más lindas canciones que se han grabado por ahí y que se hayan posteado por acá, una desas canciones que nos hacen bien, siempre.