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  • Nuestro hombre en Taipei

    6. Taiwan es una isla muy pequeña. El 70 por ciento de la isla es montaña inhabitable. En el resto, se acomodan como pueden más de 20 millones de taiwaneses. Quizás por eso muchos han emigrado. Hay millones en China continental. Y no tantos, pero bastantes, en Buenos Aires. En realidad, los taiwaneses fueron los primeros en instalarse en el llamado “barrio chino” de Belgrano, en la calle Arribeños, que podría llamarse “taiwantown”. Algo más raro:  la isla se la conoce también por el nombre de… Formosa.

     

    1. Hay una cuestión con la historia… Cuando uno compara, da un poco de vergüenza. Y también de compasión, por los estudiantes de acá. Mientras que en Argentina a algunos les (nos) cuesta recordar el orden aproximado de los presidentes de la Patria, los taiwaneses, y los chinos en general, que se pregunten por su pasado, tienen, bueno, unos 6000 mil años de cultura para estudiar. En el Museo del Palacio de Taipei hay miles de piezas de bronce, porcelana, marfil y jade antiquísimas, de sucesivas dinastías, muestras de una cultura que, así como a veces parecemos subestimar (cada vez que vamos a un súper, por ejemplo) nos da una, diez, mil y un millón de vueltas. Más o menos así de simple.

     

    1. Dicen que la porcelana china llegaba a Europa por los mercaderes árabes. La era de los grandes viajes de exploración se inicia justamente cuando los europeos se deciden a ahorrarse estos intermediarios. Dicen que en un momento los árabes llegaron a vender las piezas de porcelana por su peso en oro.

     

    1. En algunas partes de Taiwan, se cuenta la edad de las personas como en Corea: desde un año. Es decir que los bebes tienen un año en el momento que nacen y la gente es un año más vieja en Taiwan y en Corea de lo que lo sería en otro país.

     

    1. La cantidad de scooter es increible. Hay miles, millones. Como si cada habitante tuviera tres o cuatro. En cada semáforo en rojo se van juntando por decenas. Y las veredas están tapadas por los que dejan estacionados.

     

    1. Por estos días se hacen en la ciudad de Kaohsiung, en el extremo sur, opuesto a Taipei, los “Juegos Mundiales”, una competencia a la manera de las Olimpíadas, pero justamente con los deportes que no entran en los Juegos Olímpicos. Son organizados también por el mismo comité olímpico, así que no es que sean una respuesta alternativa al establishment. Pero de verdad que sí, son deportes bastante raros. Por ejemplo, “canoa-polo”, que consiste en reemplazar los caballos por kayaks. Hay también “Beach Handball”, bochas de distinto tipo, sumo femenino. La argentina participa en bochas, justamente, y en rugby-7, que sería el deporte más “ortodoxo” de los que se presentan. De hecho, en ese sentido, desentona un poco. Pero, bueno, quizás para los asiáticos el rugby es más o menos tan tradicional como el “canoa-polo”. El deporte más popular en Taiwan es el béisbol. Pero el más autóctono, o el más folclórico, son las carreras de “botes dragón”. Que son como largas canoas con una docena de remeros, con unas cabezas de dragón en la proa.  

     

    1. Skaraoke es justamente una banda de ska taiwanesas. Precisamente tocaron en la inauguración, hace una semana, de un “bar reggae” en un barrio "bien" de Taipei. Sólo vi fotos en el diario “Taipei Times” y parece más un restaurante moderno de sushi de Las Cañitas, pero bueno…
  • Nuestro hombre en Taipei

    Cinco cosas que aprendés apenas llegás a Taipei.

    1. Cuando la cama se empieza a mover a las 2 AM, te despertás y creés que apretaste algún comando desconocido. Entonces se abre un cajón, que a su vez empuja la puerta del placard y se prende una luz interior. Te bajás de la cama y el piso se mueve también. No es ningún comando. Mirás por la ventana del piso 17 y, afuera, el mundo parece no darse cuenta de nada. En el momento en que la palabra “terremoto” llega a la casilla adecuada de tu jetlagueado cerebro, el temblor ya terminó. Y no se oye más nada en todo el hotel. Nunca se oyó un grito ni una alarma. Al otro día le preguntás a tu contacto en Taipei, Eric, si hay se da muy seguido esto de los terremotos por acá. “Nooooo, no realmente. No más que una vez cada dos semanas, más o menos”, te aclara.

    2. En Taiwan, al menos en este momento del año, el sol asoma a las 5.30, aprox. Muy temprano, hombres y mujeres van a los parques a ejercitar en rutinas tipo tai chi. Es raro, porque uno está acostumbrado a ver gente de Barrio Norte haciendo estos movimientos en plazas “Premium” de Buenos Aires. Pero acá sale, digamos, “Doña Rosa”, y la vez concentrada, abstraída, en sus movimientos. Después, a las 10 am, el calor es apenas soportable, debido a una pesada humedad. Es por eso que salen tan temprano. Y vuelven a salir bastante tarde (para ellos). La hora de la cena es a las 7 PM. Un poco después de eso, sobre todo los más chicos, van a los Mercados Nocturnos, que son precisamente mercados de puestos de comida. No sólo uno no sabe mucho de comida taiwanesas, sino que es muy difícil aprender nada acá. Porque los carteles están en caracteres chinos, y es casi imposible diferencias un nombre de otro, muchos menos entender qué tiene cada cosa. Es, al fin y al cabo, una cata a ciegas y sin explicación. Pero riquísima y barata.
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    3. La vida no es cara en Taipei, la capital taiwanesas. 33 dólares taiwanesas equivale a un dólar americano. Se puede comer tranquilamente por 500 taiwaneses en un buen lugar. La comida es uno de los mayores activos locales.

    4. Taipei es la capital de un país que para el resto del mundo oficialmente no existe. Casi ninguna otra nación reconoce diplomáticamente a Taiwan. Claro que eso no impida que la mayoría comercie con ellos, por supuesto. Esto sucede porque China no reconoce la independencia de Taiwan, y, por decirlo de algún modo, todo el mundo toma partido (sólo diplomáticamente) por China. De todos modos, Taiwan tiene “representaciones” en todo el mundo, que al fin y al cabo son como embajadas. En Sudamérica, sólo tienen embajada “oficial” en Paraguay.

    5. Si viajás a Taipei, tenés que ir casi seguro por Estados Unidos. Lo cual puede resultar en el siguiente itinerario: 12 horas, Buenos Aires-Dallas. 4 horas, Dallas, San Francisco; 12 horas más, SF-Taipei. Lo que, asu vez, resulta en un importante desequilibrio general de tu organismo, sentidos y demás, por unos cuantos días. Todo lo que hagas está determinado por eso.