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  • Nuestro hombre en Taipei

    Cinco cosas que aprendés apenas llegás a Taipei.

    1. Cuando la cama se empieza a mover a las 2 AM, te despertás y creés que apretaste algún comando desconocido. Entonces se abre un cajón, que a su vez empuja la puerta del placard y se prende una luz interior. Te bajás de la cama y el piso se mueve también. No es ningún comando. Mirás por la ventana del piso 17 y, afuera, el mundo parece no darse cuenta de nada. En el momento en que la palabra “terremoto” llega a la casilla adecuada de tu jetlagueado cerebro, el temblor ya terminó. Y no se oye más nada en todo el hotel. Nunca se oyó un grito ni una alarma. Al otro día le preguntás a tu contacto en Taipei, Eric, si hay se da muy seguido esto de los terremotos por acá. “Nooooo, no realmente. No más que una vez cada dos semanas, más o menos”, te aclara.

    2. En Taiwan, al menos en este momento del año, el sol asoma a las 5.30, aprox. Muy temprano, hombres y mujeres van a los parques a ejercitar en rutinas tipo tai chi. Es raro, porque uno está acostumbrado a ver gente de Barrio Norte haciendo estos movimientos en plazas “Premium” de Buenos Aires. Pero acá sale, digamos, “Doña Rosa”, y la vez concentrada, abstraída, en sus movimientos. Después, a las 10 am, el calor es apenas soportable, debido a una pesada humedad. Es por eso que salen tan temprano. Y vuelven a salir bastante tarde (para ellos). La hora de la cena es a las 7 PM. Un poco después de eso, sobre todo los más chicos, van a los Mercados Nocturnos, que son precisamente mercados de puestos de comida. No sólo uno no sabe mucho de comida taiwanesas, sino que es muy difícil aprender nada acá. Porque los carteles están en caracteres chinos, y es casi imposible diferencias un nombre de otro, muchos menos entender qué tiene cada cosa. Es, al fin y al cabo, una cata a ciegas y sin explicación. Pero riquísima y barata.
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    3. La vida no es cara en Taipei, la capital taiwanesas. 33 dólares taiwanesas equivale a un dólar americano. Se puede comer tranquilamente por 500 taiwaneses en un buen lugar. La comida es uno de los mayores activos locales.

    4. Taipei es la capital de un país que para el resto del mundo oficialmente no existe. Casi ninguna otra nación reconoce diplomáticamente a Taiwan. Claro que eso no impida que la mayoría comercie con ellos, por supuesto. Esto sucede porque China no reconoce la independencia de Taiwan, y, por decirlo de algún modo, todo el mundo toma partido (sólo diplomáticamente) por China. De todos modos, Taiwan tiene “representaciones” en todo el mundo, que al fin y al cabo son como embajadas. En Sudamérica, sólo tienen embajada “oficial” en Paraguay.

    5. Si viajás a Taipei, tenés que ir casi seguro por Estados Unidos. Lo cual puede resultar en el siguiente itinerario: 12 horas, Buenos Aires-Dallas. 4 horas, Dallas, San Francisco; 12 horas más, SF-Taipei. Lo que, asu vez, resulta en un importante desequilibrio general de tu organismo, sentidos y demás, por unos cuantos días. Todo lo que hagas está determinado por eso.