Ok

By continuing your visit to this site, you accept the use of cookies. These ensure the smooth running of our services. Learn more.

  • Mi vida con Tonino II

     

    Tonino me mira con un raro talento para clavarme los ojos sin verme realmente. Como casi siempre, me dice algo, pero no escucha lo que le contesto. O al menos no lo oye. Su segundo día en Buenos Aires le está costando. Ya es bastante tarde, tiene que ensayar el repertorio, pero no se acuerda las letras. Intenta leerlas del librito del disco, pero la tipografía es muy chica. "Ostia, nunca tuve problemas de vista...", se lamenta, agotado hasta para quejarse. Pero, muy de su personaje, cuando finalmente se mete en la canción, la verdad es que no importa más nada, ni siquiera si está repitiendo bien las palabras. La gracia del tema pasa por otro lado, un costado menos vulnerable y más genial.

    Cansadísimo, ya espera que le alivien un poco la agenda del día siguiente, aunque, como un campeón golpeado, asegura que lo que haya que hacer lo hará. "Que para eso he venido...", se resigna. Le han hecho bastantes notas, por ejemplo, Y la que más lo entusiasma es mañan, justamente, cuando se reunirá con un director de cine porno, según me cuenta. "Mañana nos toca porno; estoy entusiasmado", explica mirando al suelo y empuñando su bastón. Le brillan los ojos. Qué habrá entendido Tonino, qué será lo que realmente va a hacer... Pienso eso, mientras escucho de fondo que Carotone nos quiere anotar en un papel el nombre deun dibujito animado, para buscar en You Tube, en el que el protagonista contantemente muestra su trasero. "Es como yo de pequeño, joder!", vuelve a entusiasmarse. A todo esto estamos rodeados de camarógrafos. La troupe de Tonino parece inquieta. Su mano derecha, un guitarrista italiano de larga y enrulada melena tiene una relación curiosa con el cantante. Me hace acordar al "abogado" de Johnny Depp en la película "Pánico y locura en Las Vegas". Una especie de asesor indefineble, de cómplice absurdo. Además, toca muy bien.

    Los temas salen más que aceptablemente intensos. Y eso mantiene el ánimo dentro del hemisferio del optimismo. Lo que no es poco. La Trastienda, ahí vamos...