Esta es la historia de Nico Costello. O mejor dicho, una pequeña parte de la historia, un capítulo más en el libro "Grandes Personajes del Ska Argentino".
A alguno quizás le suene el nombre y reconozca la cara. Costello fue guitarrista de Satélite Kingston a fines de los 90 y hasta nos acompañó en nuestro primer viaje a Brasil. Los que no lo tienen de esa época, lo pueden encontrar en “La manera correcta…” Aparece, creo, en el último capítulo, el de los noventa, o quizás en el de los ochenta, no sé bien. El no habla, pero sí lo hace Paulo, un ex compañero suyo del colegio secundario, que dice haberse hecho amigo de Nico un día en que se encontraron frente a frente con remeras de Madness, si no me equivoco. Cuando no…
Años después, Nico empezó a tocar con Satélite. Este pibe, hay que decirlo, se tocaba todo. Pero era un virtuoso raro, porque no encajaba para nada en el molde de “guitar hero”. En absoluto. Tocaba una Telecaster, si no recuerdo mal, y metía cosas que a nadie se le hubieran ocurrido, con onda, talento y conocimiento de causa. Y, más extraño aún, con originalidad.
Recuerdo también algunas manías suyas. Por ejemplo, no podía estar con la guitarra… sin tocarla. Tampoco podía dejar de ecualizar su equipo. Constantemente estaba tocando alguna perilla, por necesidad o no. Y otra cosa más: permanentemente necesitaba… lavarse! En cualquier momento y situación podía desaparece para irse a la lavar las manos.
Un caso extremo. En aquel viaje a Brasil, después de tocar una noche, nos fuimos todos a una zona de bares de San Pablo, tipo Palermo. Eramos como veinte personas de fiesta, y Costello de pronto se fue… a bañarse. No, no estábamos extremadamente sucios ni mucho menos. Eran cosas de Costello. Imagínense: salir una noche con amigos y, en el medio de todo, irse a bañar y volver...
Después volvió al bar, para aún mayor sorpresa de todos. Se ve que en este lugar cada tanto tocaba alguien, porque había una mínima tarima con unos micrófonos. Costello, que siempre estaba haciendo voces e imitaciones, pidió permiso para hacer un “show”.
No es fácil domar a una horda de proto rude boys cerveceros de gira (pero con clima de viaje de egresados) por Brasil y a un público local no necesariamente adepto al humor porteño. Pero Nico nos dejó con la boca abierta cuando empezó a relatar todo un cuento tipo comedia “stand up”, con chistes en distintos idiomas, efectos de sonido (cruza de human beat box con McPhantom) para terminar cantando como Michael Jackson.
La verdad es que ahí nos dimos cuenta que Costello era un artista muy, muy especial.
Abonando al cliché del eterno incomprendido, la verdad es que para Costello las cosas no avanzaban mucho en la Argentina. No tanto como él se merecía. Aunque tenía su propia banda, Tirolesa Royal, que era realmente un experimento digno de mayor repercusión: un trío de rock (los otros dos tocaban tan bien como él) con teatro, que tenía armado un show y una puesta en escena increíbles, cruzando Tarantino con John Zorn con Elvis Costello (justamente). Con los mismos compañeros (creo) también tenía un grupo de covers que tocaba en el Hard Rock Café, gracias a las gestiones de Brian, nuestro manager prodigio de entonces, y, por cierto, muy amigo de Costello.
Pero finalmente el hombre dicidió, como tantos otros, ir a probar suerte a Barcelona, donde también recaló Brian, aunque no estoy seguro si antes, después o al mismo tiempo, junto con otros amigos, como los entonces mods Fefe y Cecilia, elegantes fans satelitales de la primera hora.
Desde entonces, cada tanto tuve alguna noticia de Costello. Pero, la verdad, no muchas, considerando el tiempo pasado. Pero ahora me encontré con esto, que es de un programa español al estilo de “Talento Argentino” y ese tipo de cosas que hoy parecen estar de moda globalmente. Mirenlo, miren la reacción del "jurado", el público...
Sencillamente, aguante Costello.