Ya que el look (qué palabra retro...) es el tema de la semana, aquí vamos, con el primer adelanto de lo que quizás, con suerte, quién te dice, por ahí, sería... En fin. Ahí va:
De la época me quedan algunos escuditos. Uno de Skatalites, por ejemplo. Usábamos sombreros, botitas de gamuza, lompas cortinas (“¡bajalos a tomar agua!”, te gritaban), sacos varios. Nos lookeábamos a morir. (Mariano TP) ¡Naco era Walt Jabsco! Había heredado unos trajes increíbles y tenía unos Creepers tremendos. Era el rude boy de postal. Y tenía acceso a ciertas cosas porque venía de una familia de diplomáticos y había viajado. Pero al margen de eso los trajes le quedaban de una forma que a mí no: yo de traje parecía un rugbier, un Puma de gira. Mi físico era más para la Fred Perry, los tirantes, las desert boots, pero el traje mod nunca me quedó. (Flavio Cianciarulo)
El merchandising de aquella época era de las cosas más creativas que ví en mi vida. Por ejemplo los prendedores hechos con la tapa de la mayonesa Hellman’s, con una fotocopia de la fotocopia de la fotocopia de algo relacionado con el ska. Se pegaba esa copia en la superficie de la tapa, a la que se le habían devastado los bordes (o sea la rosca) y se le colocaba contact transparente tirante (para que no tuviera burbujas). Por último se le agragaba un alfiler de gancho (afanado del costurero familiar) y listo, colocabamos el pin en nuestra remera y salíamos orgullosos a la calle sólo para que la gente nos hiciera notar que la remera no soportaba el peso y se deformaba… ¡Toda una obra de arte!” (Martín Cueto)
Madness la banda de cabecera de Romana Patrulla. Nos identificábamos con ellos porque, la verdad, nos considerábamos extremadamente elegantes. Claro que éramos todo lo elegante que puede ser... un chico de quince años. Ibamos a comprar ropa usada al mercado del Spinetto y nos fabricábamos nuestros propios prendedores. Había una locura entonces con los pins, todo el mundo tenía un montón de todo tipo. Yo estaba muy contento con uno que me había fabricado con la imagen de Alfred Neuman, en el de las tapas de la revista Mad. En un show en Cemento dejé mi sobretodo con ese prendedor en el camarín y cuando termiamos ya no estaba. Es algo que siempre lamenté... (Carlos Laje)
Algunos Cadillacs eran muy duros con el tema de la ropa. Venían a tu casa en la semana a ver si estabas vestido rude boy porque sino era que te disfrazabas para salir. O te decían: "No, el pantalón no te puede llegar ahí, tiene que estar doblado cinco centímetros". De todos modos, eso era algo para nosotros, no tratábamos de que todo el mundo se vistiera así. Y de hecho no ocurría: a mí hasta me han escupido en la cara por usar Fred Perry y desert boots como diciéndome "¡Toquen rocanrol, carajo!". (Flavio Cianciarulo)
Nunca olvidaré mi querida remera de Madness, con la tapa de "One Step Beyond". Las botitas de gamuza marrones, que hasta hoy sigo usando, los so
mbreros que mi abuelo me regaló, los tiradores, los jeans arremangados, los borceguies negros, los sacos, la campera de vuelo, la corbata negra con camisa blanca... (Federico Coquito Lerman)
Para mis 17 años, mi viejo me regaló un par de Doc Martens, de los que se vendían en Cristobal Colón, la cadena de locales de surf. Era casi un ascenso de categoría en esto: uno jubilaba los Marasco o las dessert boots, tan de los ochenta, y pasaba a los Martens. Como que evolucionaba a un nivel más sofisticado. Aunque reconozco que los Marasco era muy buenas botas (para la montaña) y las desert boots siguen siendo una masa…” (Rudy King)
(continuará)