1. Los viejos lectores de este blog recordarán, o no, mi breve aunque entusiasta incursión en el atletismo. Después de eso, mi vida deportiva fue en picada, hablando mal y pronto. El domingo decidí retomar la buena senda con una excursión ciclista por la Costanera Sur, ese noble paseo de weekend pobre. A mitad de camino se largó una tormenta tan espantosa que sólo podía ser interpretada como una advertencia celestial.
2. Una persona que me interesa bastante acaba de proponerme "hacer algo" en estos días. Se me ocurrió invitarla a ver juntos un programa de televisión que produce un amigo. ¿Soy un imbécil? ¿Será esta la clave por la que esta persona finalmente no querrá tener nada más que ver conmigo?
3. Cada uno que ve a mi gata Nikita por primera vez opina que está demasiado gorda. Preguntan, siempre, si está castrada. Pero no, no lo está, y yo, preocupado, de hecho la alimento con un producto carísimo para gatos con problemas de sobrepeso. Cada tres semanas tengo que ir a una veterinaria a comprarle esta cosa que cuesta más de lo que yo gasto en el supermercado durante el mismo período. Bueno, un poco menos. Lo positivo es que en esta veterinaria el tipo que me cobra es super amable. Pero MUY amable. Suelo pasar por ahí a la mañana, en el camino a mi trabajo, y cada vez que pago la fortuna que cuesta el alimento este para gatos obesos el flaco este me ofrece, de onda, jugo o café. Siempre digo que no, pero, créanlo, gracias a este amable gesto sigo camino de muy buen humor hacia mi rutina diaria. A mí mismo me sorprende.
Pensaba en todo esto esta mañana cuando volví a comprar comida light para Nikita. Una vez más, el Vendedor Feliz me ofreció jugo o café mientras contaba el vuelto. Dije que no. Pero al segundo me corregí y respondí, tras unos puntos suspensivos... por qué no, "bueno, dale: jugo". El tipo parecía satisfecho con esta alteración de la realidad, este quiebre del destino: finalmente probaría su dichoso jugo. Lo tomé y volví a mi ruta por el microcentro. A los pocos metros comencé a sentir un malestar estomacal desconocido...
4. Acabo de comer con mi amigo Fratan en un lugar donde siempre nos tratan mal, aunque siempre volvemos, como buenos clientes masoquistas que debemos ser. Pero, raro, esta vez nos atendieron extrañamente bien. Eso me hizo sospechar. Y, encima, en un momento, pusieron "Harvest Moon", que es casi como decir una de las canciones country rock más lindas de la historia. Lejos de ponernos románticos, con Fratan, que está por casarse, empezamos a pensar en canciones para entrar en un casamiento de la mano de la novia. No llegamos muy lejos (el tema no era exactamente nuestra especialidad) y rápidamente, no sé bien cómo, pasamos a otra categoría: discos-que-cuando-vas-a-una-casa-y-revisás-la-discoteca-siempre-encontrás. En esta categoría recordamos: "Legend", de Bob Marley; algún volumen de "Café del Mar"; "El amor después del amor", de F.P. (no me atrevo a escribirlo completo); "Steel Wheels", de los Rolling Stones, opiné yo, no del todo seguro, y la banda de sonido de "Pulp Fiction". También hablamos del supuesto honor de que un amigo te mencione en su blog. Estuvimos de acuerdo en que esto último no tenía la menor importancia.
5. Este sábado 9 de septiembre tocaremos (hablo de Satélite Kingston) con el proyecto hip hop Iluminate, en Unione Benevolenza. El lugar es muy bueno, hicimos un esfuerzo para que la entrada sea accesible (especialmente las adelantadas) y los Iluminate son sencillamente buenísimos y acaban de editar un CD imperdible. Así que no entiendo por qué si estás leyendo esto no nos vamos a ver ahí.
6. El viernes pasado toqué como invitado de Angela Tullida en el San Martín. Fue algo así como uno de los picos musicales del año.