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  • Crónicas paulistas IV: tengo un amigo hoodio!

    Llueve en San Pablo. Apenas, pero lo suficiente para preferir quedarme en el International Ska Hostel de Perdizes. Esta noche será el segundo show de Slackers (pronto, más detalles sobre el genial concierto de ayer), y todavía falta lo de maniana y quizás Río, después. Así que hay tiempo para relajarse, ahora que los otros huéspedes salieron a comer algo, chequear mails y demás.

    Encuentro entonces un mensaje de mi buen amigo Josh Norek. Josh es neoyorquino y vivió un tiempo en Buenos Aires. Con él armamos un grupo apócrifo (creo que esta definición lo ofendería bastante), los Pantalones Moscasos, controvertidos exponentes de hip hop latino.

    Josh aparentemente se quedó con esa idea (que siempre fue de él, al fin y al cabo) y desde hace un tiempo la refinó a niveles de humor inéditos y también a momentos musicales interesantísimos con los insólitos y notorios Hip Hop Hoodios: nada menos que "la mejor banda de hip hop judío-latino", como dicen ellos, algo que absolutamente nadie podría discutir.

    Miren el video:

    http://music.yahoo.com/ar-16201072-videos--Hip-Hop-Hoodios

    Pueden creerlo? Mariachis, klezmer y rap niuyorican, representando!

    Tremendo lo que le pasa a la gente que vive un tiempo en la Argentina y después vuelve a su país: nunca vuelven a ser los mismos. Nunca.

     

  • Crónicas paulistas III: The caras are alright

     

     

     

     

     

    Una banda que arranca con "In the city", a un volumen digno de Rubín después de perder al tenis, sólo puede ir para un lado: modismo extremo. Esos fueron Laboratorio SP, los abanderados mod de Sampa, anoche en Funhouse, un club en la calle Bela Cintra, justo frente al bar Exquisito, donde los Slackers, V. Rice, Murray y la crema de la Sao Paulo Ska Crew intentaban quebrar un nuevo récord en consumo de cerveza. Denis, justamente el gran repartidor de pins de la S.P.S.C. (que yo perdí en el primer show de Skatalites en Buenos Aires, con el stereo del auto). insistió en separarnos del resto para apreciar el modismo paulista. Y funcionó. 

     

  • Crónicas paulistas II: International Ska Hostel

    No me puedo quejar, obvio, aunque ya lo hice nada menos que en el primer post paulista. Pero la verdad es que San Pablo me trata demasiado bien. A tres horas de llegar, estaba en una fiesta en la casa del bajista de Firebug. Jardín, asado, cerveza y más cerveza, unas treinta personas, y Chris Murray tocando clásicos del ska en la guitarra criolla de Machado, voz de Firebug que también cantaba mientras Joan de Los Javelin (tormentosa banda surf de Caracas), una paolista de madre argentina, Daniel (de Satélite Kingston...) y otros tocábamos percusiones más o menos improvisadas.

    Sólo debimos retirarnos porque Bruno, el responsable de Radiola, sello brasilero de Satélite, debía buscar a las 7 AM a los Slackers en el aeropuerto.

    Así que partimos un par de horas antes de eso en el auto de Bruno, dejamos a Murray en su hotel céntrico (raro, "design" y a la vez barato) y nos fuimos a dormir al International Ska Hostel.

    A propósito, el International Ska Hostel es la casa de "Tadeo", alias Zimmerman, alias incendiapalomas, alias gordinho, alis skaman, etc, etc, etc. En este caso se trata del diseniador gráfico de Radiola. Pueden chequear, por ejemplo, la buena página del sello para ver su trabajo. Su departamento, lleno de vinilos y CD de ska y reggae, posters de Madness y Specials, y un pork pie colgado en el perchero de la eentrada en un piso quince del barrio de Perdizes, suele recibir a todo tipo de personajes curiosos gracias al infalible network global del ska. Yo, por ejemplo, soy uno de esos personajes. Pero puede haberlos de cualquier lugar del mundo.

    Ahora mismo estamos: el venezolano Joan, de los Javelin; Leo  y Fortuna, dos tipos de Porto Alegre con los que nos conocimos el show de Skatalites en Buenos Aires, y dos personas más que sé que están durmiendo acá, pero que todavía no vi. Más Tadeo, por supuesto, que como diría Myriam, la canadiense, es "más ancho que Anchorena". Y no hablo de lo físico (aunque podría) sino de generosidad. 

    Larga vida al Ska Resort. 

  • Crónicas paulistas 1: Volar bajo

    Creí que había confundido al sistema. Conseguí un pasaje Buenos Aires/San Pablo por British Airways más barato que la tarifa de Gol. Cómo es  eso? Una aerolínea premium con mejor precio que una de bajo costo? Sólo un viajero experto podía lograrlo.

    Me senté ayer en la butaca 34 H del avión de bandera inglesa para estirar los pies y disfrutar la victoria. Haría el mismo viaje de dos horas veinte que ya hice antes con Gol, Tam y Aerolíneas Argentinas, pero con mejor comida y... pantalla de video individual!!!

    Y todavía me esperaba una sorpresa. En el menú de música para escuchar de la impecable revista High Life, en lugar de las típcias opciones easy listening encontré canales con discos enteros como "Are you experienced?", de Hendrix; el nuevo de Franz Ferdindand, el último de... The Fall!!!, y otras cosas que curiosamente me interesaba escuchar. Para qué hablar de la selección de películas, que no necesitaba mirar entre las cabezas de mis colegas pasajeros ni através de azafatas morosas, sino que la tendría justo delante de mis narices. Casi exactamente a treinta centímetros del punto más alejado de mi cara.

    Elegí Broken Flowers (nótese la ironía del título, en mi caso), la última de Jim Jarmusch. No fue fácil, porque había varios títulos interesantes. Pero debía ser cuidadoso y considerar aspectos extracinematográficos, como la corta duración del vuelo. Por suerte, la buena gente de British incluyó sabiamente el tiempo de cada film en su revista, para el lector que supiera aprovechar la información. En el caso del más reciente esfuerzo del director de la genial "Down by Law", 1 hora 46 minutos, timing perfecto para un viaje apenas por debajo de las dos horas y media.

     La primera decepción fue extracinematográfica también. El esperado almuerzo (olvidé mencionar que viajaba al mediodía) consistía en un pobre sandwich con bebida (jugo de manzana, en mi caso) posiblemente inspirado en la ahorrativa propuesta gastronómica de la humilde y anaranjada Gol. Comenzaba a entender: British salía al mercado a pelear con una tarifa más competitiva, no achicando su margen de ganancia sino achicando su comida!

    La calidad del cine de Jarmusch me hizo olvidar por una rato los mezquinos movimientos de la industria aerocomercial. Aprovecho para decirles que "Broken Flowers"es muy buena. La protagoniza un Bill Murray que parece haber seguido caminando tal como estaba en "Perdidos en Tokio" hasta meterse en el set de Jim. Hace el mismo personaje: un cincuentón desorientado en la vida hablando con mujeres que lo desorientan un poco más. En este caso, emprende, cual protagonista de Alta fidelidad, una serie de visitas a ex novias, para tratar de descubrir a la autora de una carta anónima en el que le revelaba que era padre de un chico de más o menos dos décadas. Y todo el tiempo con la misma cara con la que comía solo en aquel hotel de Tokio.

    Una trama ganchera apenas interrumpida en el avión por los anuncios de comandante de abordo, en inglés, castellano y portugués, para que nadie se perdiera ninguno de esos datos tan importantes. Con cada anuncio (para avisar que despegamos, que ya lleegaba el sanguchito, que atravesábamos por una zona de turbulencias) cortaba la película por unos minutos. Y comencé a preocuparme. Porque el avión no se detenía, pero "Broken Flowers" sí, y nos acercábamos a San Pablo.

    Ya adivinaron: justo en el momento en que Bill Murray ("Don Johnston") y el resto del mundo estabábamos por descubrir si existía realmente su hijo y, en caso afirmativo, cuál de sus ex era la madre y qué sería de la vida de todos ellos... el gentil capitán anunció que estábamos por aterrizar en el maldito aeropuerto de Garulhos, que probablemente no se escriba así que es maldito igual, desde ahora, o desde ayer.

    Ni siquiera sé si la incógnita efectivamente se revela en la película, pero lo cierto es que no pienso arriesgarme otra vez en el vuelo de vuelta. Hay cosas que no se hacen, viejo.