Tanta emoción, récord de visitas, mensajes acalorados... No me atrevería a hablar de otra cosa. Así que acá va mi top five de nutty anécdotas. Entenderán que al no haber visto nunca a Madness en vivo, ni mucho menos haber compartido una cerveza en Camden Town con ninguno de ellos ni nada por el estilo, la trascendencia de estas historias es, en fin, modesta, por lo menos... Take it or leave it.
1. A los 13 años, en Villa del Parque, tenía un amigo cuyo padre parecía toda una curiosidad: se sabía que era dueño de más de un albergue transitorio, aparentemente de alta categoría, probablemente en Zona Norte. Esto, además de generar conversaciones de lo más interesantes (y bastante confundidas, por supuesto), le daba a mi amigo acceso a una impresionante colección de películas porno, entre otra información y otro material más bien esquivo a esa edad. Este pibe, hijo único, tenía también un lindo departamento, y el departamento tenía un sofisticado equipo de audio. Menos agraciado era el gusto musical de mi amigo, que insistía en hacerme escuchar cada vez que iba a su casa vinilos de Motley Crue, Twisted Sister y otros glam rockers que nunca logré digerir.
Cierto día nos invitaron a una fiesta de disfraces. Sinceramente no recuerdo de qué planeé ir, pero mi amigo me dijo, muy seguro, un par de días antes del gran evento: "Yo me voy a vestir de ska". Por mi mirada entendió que no tenía idea de qué me hablaba, así que precisó: "Anteojos negros, sobretodo y All-Stars rojas: ¡bien Madness!". Ahí estaban: "ska" y "Madness", entrando en mi vida, de una extraña manera...
2. Una vez fui a ver a un tipo por cuestiones de trabajo a su casa en Barrio Norte. Tendría (él, claro) unos cincuenta y pico de años y resultó ser un gran melómano, dueño de una ecléctica colección de vinilos, compacts y películas de todo tipo. Como además tenía bastante dinero, había viajado mucho y siempre se había preocupado por escuchar y comprar mucho de "lo que sonaba" en cada momento en cada lugar al que iba. Se entusiasmó al saber que a mí también me gustaba la música y me empezó a preguntar por mis preferencias. Acostumbrado a las caras de confusión o directamente de incredulidad cuando ante una pregunta así uno responde "ska", traté de ser más vago y ambiguo. Pero insistió, así que finalmente confesé: "Mmm, ska, reggae, entre otras cosas..." Abrió los ojos y dijo: "¡Entonces tengo algo para vos!". Desapareció unos minutos y volvió con un simple de vinilo en la mano. "Esto lo compré en Londres, cuando salió: ¡se escuchaba en todos lados!". Era "One Step Beyond", con "Mistakes" en el lado b, 640 177, Stiff Records, de 1979.
3. Hoy las fiestas Bubamara llevan unas 1500 personas. O por ahí más, no sé. Pero hace unos años, cuando
comenzaron, en la vieja Nave Jungla de Palermo, no iba tanta gente. 400, máximo, me parece. Y en una de esas primeras fiestas tocó Satélite Kingston, en un mínimo escenario contra el final del salón, opuesto a la entrada. El lugar estaba lleno cuando terminamos y cuando debíamos desarmar todo y evacuar. Ayudé entonces a Danny Zaltzman a cargar la batería entre la masa de bailarines balcánicos eufóricos con gran, gran dificultad, empujados, apretados, trabados, sosteniendo fierros y tambores sobre nuestras cabezas. Cuando llegamos exactamente al centro de la Nave y al centro de la fiesta, ya casi agotados, de pronto la música paró. Y, por la sorpresa y el cansancio, nosotros también paramos. Entonces se escuchó el recontraclásico e inconfundible "Hey, you!" de "One Step Beyond". Con Danny sabíamos lo que venía inmediatamente y nos miramos con la calma desdesperación del Coyote cuando sabe que está por caer 200 metros y que cuando llegue al piso lo aplastará una roca de dos toneladas y no hay nada que pueda hacer en esos segundos que parecen media hora. Comenzó el saxo que todos conocemos y creo que fue la única que vez que la pasé mal escuchando Madness. Muy mal.
4. Para los que piensan que viajar a Inglaterra sólo para ver a Madness es algo definible como una "locura", miren esto. Conozco a alguien que se fue de luna de miel a Londres y que se llevó una cámara de video especialmente para que su flamante mujer lo grabara recreando las escenas de "Take it or leave it" en las locaciones originales. Y para mostrárselo después a sus amigos.
5. Todo fan se emociona tontamente cuando descubre referencias "ska" en alguna película, desde temas de Skatalites sonando de fondo en una escena hasta un poster en alguna pared, probablemente infiltrado por algún productor rude boy... Una de las más gratificantes (y seguramente los obsesivos Madnessmaníacos que leen esto tendrán más detalles y precisiones) la vi en, creo, en "The Commitments". Confirmenmé si realmente fue así: en un momento de la historia hay una selección de músicos para formar una banda. Y se ve una secuencia de gente golpeando la puerta del que elige, como en un casting casero. Y en un momento aparece un tipo que, en la versión doblada al español, dice algo así como que toca el saxo y que su mayor influencia es "el tipo de los Madness". Eso alcanza para que lo incorporen a la banda (y para que empieces a mirar la película con mucha más simpatía, obvio).